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Baskonia | TROFEO DIPUTACIÓN

Un palmeo fallido de Barbour impide la derrota del Baskonia ante el Lagun Aro en el último amistoso previo al inicio de la Liga

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Este Baskonia tullido por las bajas y dolido tras su destemplada Supercopa no puede vivir tranquilo ni siquiera en una cita tradicionalmente plácida como el Trofeo Diputación, el mismo que marca cada año la presentación oficial ante su público. Sin poder recuperar a ningún lesionado, el Caja Laboral, al menos, sumó una victoria sufrida hasta el último segundo, cuando el aro azulgrana escupió un palmeo de Barbour y dejó inamovible el marcador en 90-89.
Fue el dramático desenlace de un amistoso en el que el público azulgrana vivió todo un amplio arco de emociones. De la desesperación de ver a un equipo impotente en la primera parte a la reacción imperial del tercer cuarto y la posterior querencia al suspense durante la última entrega.
Porque ayer quedó claro que el Baskonia atraviesa el presente en continua reserva. Cualquier atisbo de una mínima continuidad en su juego es poco menos que una quimera, un imposible debido a las bajas y a la desorientación general de un equipo renovado hasta la raíz, escaso de efectivos y que aún no se reconoce. Su vulnerabilidad quedó palpable durante una primera parte que puso el alma en vilo a un público con ganas de ver 'in situ' las evoluciones de este Baskonia de nuevo cuño.
Sin norte
A la escuadra de Dusko Ivanovic apenas le duró el color cuatro minutos. Buen talante de inicio con un Pau Ribas inspirado en la anotación y un tono defensivo general aceptable. Sin embargo, un triple de Sergio Sánchez que puso el 11-8 en el minuto 6 hizo despertar al personal del sueño de una velada plácida.
La ración de banquillo para Ribas y Splitter precipitó el mal de altura azulgrana en el tramo final del primer cuarto. Muy mejorado respecto al amistoso de la pasada semana en Illumbe, el Lagun Aro aprovechó la tibieza local para endosar un parcial de 2-9 y cerrar los diez primeros minutos con un inquietante 18-23.
La hemorragia azulgrana continuó durante el segundo capítulo, un auténtico manual de tortura para las diezmadas huestes de Ivanovic, que soportaron con impotencia una auténtica lluvia triplista donostiarra. Tras dos obuses de Ignerski desde más allá de 6,25 (30-41), Tiago Splitter rugió un '¡vamos!' desde la cueva baskonista.
El mensaje fue perfectamente captado, aunque este Baskonia no está para reacciones fulgurantes. La recuperación fue lenta de la mano del capitán hasta el descanso (39-47), mientras el Lagun Aro se sostenía con el acierto exterior. El plantel de Pablo Laso aún sacó la decena de ventaja (39-49, minuto 22) antes del derrumbe. Recuperados un tanto el aliento defensivo y la alegría al ver el aro rival, el Baskonia se marcó un parcial de 17-3 devastador (56-52, minuto 26), amparado por los veteranos San Emeterio, Splitter y Teletovic. La jerarquía azulgrana quedó así reestrablecida al cierre del tercer cuarto con un 67-61 más tranquilizador.
Fue entonces el momento para el baño de confianza, con el acierto recuperado de English o el derroche de voluntad de Barac, que tiene en la grada del Buesa Arena un foco de aliento interminable. Sin embargo, el Caja Laboral descuidó su renta en una progresiva sublevación donostiarra. Entró con un 90-83 en el último minuto para ver cómo Detrick sacaba un 2+1 e Ignerski clavaba su sexto triple. Tras un error en la última posesión a falta de 13 segundos, el Baskonia aún concedió dos opciones a su rival antes del error final de Barbour y el respiro de alivio general.
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