«Cada año se producen en España más de 24.500 paradas cardíacas extrahospitalarias, es decir, una cada 20 minutos». Este dato es facilitado por la Fundación ZonasCardio para reivindicar la dotación de desfibriladores (aparato electrónico que restablece el ritmo cardiaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica) en todos los lugares de máxima afluencia de público, así como cursos de masaje cardíaco. No es un capricho. «Se salvaría 600 vidas al año en Euskadi», dice el presidente de esta entidad sin ánimo de lucro, Javier Muñoyerro.
-24.500 paradas cardíacas extrahospitalarias al año con un resultado de más de 20.000 muertes. Son cifras que asustan.
-Pero es que la probabilidad de sobrevivir a un paro cardíaco es mínima. Ahora bien, este número de muertes se podría reducir del orden del 75% al 80% si se dispusiera de desfibriladores, lo cual es una utopía en estos momentos.
-¿Cómo está España en cuanto a este tipo de equipamientos si se compara con países del entorno?
-Muy retrasada. En Francia están prácticamente por las calles, como los aparatos de la OTA. Nuestra fundación pide, precisamente, que se impulse la instalación masiva de desfibriladores y, desde luego, promovemos la formación en reanimación cardiopulmonar.
-¿En qué sitios es fundamental que haya estos equipos?
-En sitios de máxima afluencia, como playas, centros comerciales, espacios de ocio, instalaciones municipales, colegios o medios de transporte, desde el metro a los aviones. Un estudio dice que en España deberían instalarse 5.000 equipos.
-Porque ante un paro cardíaco, el tiempo es oro.
-Sin duda. Cada minuto que transcurre, se produce una pérdida de supervivencia del 10%. Se suele hablar de los cinco minutos de oro... Y es que transcurridos diez minutos, las posibilidades de vivir son poquísimas.
-Ya, pero ¿de verdad cree que la gente de a pie está preparada para utilizar un desfibrilador?
-Es un aparato que se maneja muy fácilmente. Con señales luminosas y acústicas, va informando de los pasos que hay que dar. Es seguro al 100%. El equipo chequea el ritmo del corazón y si percibe que es una fibrilación ventricular, es decir, una vibración del corazón, recomienda el uso del desfibrilador.
-¿Pretender que toda una sociedad sepa actuar ante un paro cardíaco no es una utopía?
-Las instituciones y las empresas tienen que tomar conciencia. No debemos olvidar que un paro cardíaco le puede dar a cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar. Por supuesto que hay que trabajar en la prevención de las enfermedades cardiovasculares con hábitos saludables, pero también promover cursos de reanimación e instalar equipos desfibriladores.
-¿Cuánto cuesta un equipo?
-Unos 1.400 euros.
-¿Qué puede hacer una persona cualquiera si le toca presenciar un episodio de paro cardíaco?
-Lo primero, llamar a los servicios de emergencia. A continuación, si está preparada debe dar un masaje cardíaco para tratar de mantener con vida ese corazón. Si, además, hay un desfibrilador, ponerlo para ver si es necesaria o no la descarga, porque el propio equipo lo indica. Se trata de mantener con vida a la persona hasta que llegue la ambulancia.
-Insisto. Las personas sin estudios sanitarios que están capacitadas para dar un masaje cardiorrespiratorio son una excepción.
-Ése es el problema. Todos deberíamos saber dar un masaje cardíaco. Esto no es cosa de médicos ni de ambulancias, porque las ambulancias llegan cuando llegan. Debería ser una asignatura obligatoria en la escuela. El paro cardíaco es la primera causa de muerte mundial. En Euskadi 840 personas fallecen al año por muerte súbita o paro cardiaco repentino. De ellas, 600 se podrían salvar si supiéramos responder adecuadamente con reanimación mediante un masaje cardíaco y equipos desfibriladores.
-Acaba de celebrarse el Día Mundial del Corazón. Con este motivo, la fundación que preside ha entregado una serie de reconocimientos. Uno ha sido para Osakidetza. ¿Por qué?
-Por un proyecto que ha desarrollado y que está avalado por experiencias realizadas en Estados Unidos y el norte de Europa. Osakidetza ha formado a 5.000 personas para que sepan cómo actuar en situaciones de parada cardiorrespiratoria. En este programa han participado adolescentes de cuarto de la ESO, además de otros colectivos, como pueden ser los donantes de sangre. Entendemos que es una actividad pionera y por eso le hemos dado un reconocimiento.
www.zonascardio.org
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