En el PSE consideraban hace tiempo que Mikel Torres estaba predestinado a cotas mayores dentro del partido, y ayer este paso se hizo realidad. El alcalde de Portugalete y hombre de confianza de Patxi López fue nombrado en el congreso de los socialistas vascos coordinador de áreas de la ejecutiva, asumiendo la posición que ocupaba hasta ahora el consejero de Interior, Rodolfo Ares. Torres asume este paso adelante con ilusión y con un objetivo en mente: las elecciones de 2011.
-¿Cómo afronta el reto de haber sido elegido 'número tres' del PSE?
-Ya llevaba muchos años en la dirección. Lo único que he hecho es cambiar de un lado a otro y asumir más responsabilidad política, pero el trabajo y el compromiso son los mismos que antes. Al estar unos en el Gobierno, nos ha tocado a otros dar el paso para desempeñar las labores de coordinación del partido.
-Asume el cargo en el mejor momento del socialismo vasco, pero también en el de mayor responsabilidad.
-Así es. Nuestro reto es saber transmitir a la sociedad todo lo que está haciendo el Gobierno para darles a entender que existe un proyecto con mucho futuro. Lo primero que tenemos en mente son las elecciones municipales. Si uno interpreta la ejecutiva, verá que todos los alcaldes importantes, salvo los de las capitales de provincia, tenemos cargos de mucha responsabilidad. Ésa es una gran fuerza de cara a afrontar en año y medio la cita con las urnas.
-Sustituye prácticamente en la dirección a Rodolfo Ares, que durante cuatro años ha estado al frente de la secretaría de Organización y ha llevado el peso de la coordinación del partido. El listón está alto.
-Rodolfo sigue en la dirección. Yo prefiero no hablar de números uno, dos o tres porque lo que hay es un grupo de personas. Agradezco la confianza que se ha depositado en mí. Todo el mundo pone en valor el trabajo desempeñado por Rodolfo, que prácticamente llevaba a sus espaldas gran parte del peso del partido. Lo que se ha hecho es descargar ese trabajo y dividir las responsabilidades entre más gente.
-Algunos dirigentes consideraban que Ares acumulaba demasiado poder. ¿Está de acuerdo?
-Yo creo que si no hubiese aceptado la consejería de Interior seguiría en su puesto, pero de esta forma le supone una mayor dificultad dedicar al partido el tiempo que le dedicaba antes. Él acumulaba un poder que le habíamos dado todos los militantes porque sabíamos que era capaz de hacerlo. Pero ahora, tanto él mismo como el partido han comprendido que había llegado la hora de dar entrada a un mayor número de personas en la ejecutiva.
-Amigo íntimo de Patxi López, ¿qué le dijo el lehendakari tras su nombramiento?
-Lo primero que me comentó es que estaba muy contento de que todo el partido le haya permitido hacer esta transición, pero sobre todo me transmitió confianza y mucha ilusión. De trabajo no hizo falta decir nada porque nos conocemos perfectamente los dos.
-Durante el congreso se ha hecho hincapié en la necesidad de que las nuevas generaciones vayan asumiendo más responsabilidades. ¿Ve fuerte al partido para efectuar ese relevo?
-La gran suerte del PSE es que tenemos una generación de personas de entre 30 y 45 años con una importante experiencia en ayuntamientos y diputaciones, a la que se unen los líderes que nos han llevado hasta aquí, como José Antonio Pastor o los secretarios generales de Guipúzcoa y Álava, que, de alguna forma, ayudan a hacer esa transición.
-Han dicho de usted que tiene experiencia y es ambicioso. ¿Qué le parece esa descripción?
-Experiencia, sí; ambicioso, no. Tengo 39 años y siempre me he dedicado a mi actividad profesional, como economista en la empresa o como profesor en la UPV. Éstas son cosas que te ocurren en una determinada circunstancia. Si tienes las ideas claras y la gente quiere que asumas mayor responsabilidad en la dirección, das un paso al frente. Pero lo de ambicioso no me lo había planteado.
-Incluso hay quienes le ven ya como un futuro líder del partido.
-No, para nada. En esto las cosas cambian mucho. Hoy estás colaborando al cien por cien en un puesto de responsabilidad y luego la política te lleva por otros derroteros. Sólo soy uno más del equipo y mi objetivo es ayudar al lehendakari y al resto de personas que estamos ahí. Lo demás son especulaciones.
'Municipalista' de vocación
-Por ahora, tendrá que compatibilizar su puesto en la ejecutiva con la Alcaldía de Portugalete.
-Lo que hago es cambiar de nombre. Seguiré trabajando al cien por cien en el Ayuntamiento, y luego me ocuparé de la coordinación de las áreas de la ejecutiva, con más responsabilidad de la que tenía antes.
-¿Será cabeza de lista por esta localidad en 2011?
-De eso no hay ninguna duda. Yo quiero estar en Portugalete, y así se lo he transmitido a Patxi.
-Las elecciones municipales serán una prueba del fuego para el PSE.
-Desde mañana mismo empezaremos a prepararlas. Somos un partido 'municipalista' de vocación y creemos que los alcaldes son fundamentales para llegar a los cuidadanos. De hecho, hubiera sido imposible llegar al Gobierno vasco sin los municipios. Patxi López ha apostado por ellos y ha querido reconocer su labor. Hay que acostumbrarse a que los alcaldes tengan mucha responsabilidad política en este partido, y cada vez tendrán más.
-¿Se imagina al PSE celebrando dentro de cuatro años un congreso como el de este fin de semana?
-El reto será repetir con Patxi López como lehendakari y como secretario general. De esa forma, habremos conseguido que el proyecto del PSE haya venido para quedarse.