Las entidades candidatas a hacerse con Caja Castilla-La Mancha (CCM), intervenida por el Banco de España a finales de marzo debido a sus problemas de liquidez, recibirán a partir de hoy el llamado cuaderno de venta de la firma, que detalla cuál es su situación financiera real y las condiciones de la puja. Con esta información en sus manos, las que sigan interesadas en quedarse con la caja manchega podrán presentar sus ofertas. Arranca así la subasta de la hasta ahora única víctima financiera nacional de la crisis.
El Banco de España tiene previsto seleccionar al ganador este mismo mes de octubre. Para ello contará con el asesoramiento del banco de inversión suizo UBS, que ha sido designado por el organismo supervisor para gestionar todo el proceso.
Entre las aspirantes mejor posicionadas en la carrera destacan la BBK y la aragonesa Ibercaja, que han reconocido oficialmente su interés por adquirir CCM. Pero todavía no se conoce la lista de pretendientes y es muy posible que haya alguna sorpresa de última hora. Se especula con que también podrían presentar ofertas Cajasol, La Caixa y CajaMadrid, está última a pesar de encontrarse en medio de un conflicto de poderes.
BBK e Ibercaja cuentan con un perfil similar en cuanto a fortaleza financiera se refiere: ambas presentan balances muy saneados y han recibido las mejores notas del sector por parte de las agencias de calificación de riesgos. En tamaño sí hay diferencias, ya que la aragonesa es sensiblemente mayor que la vizcaína -43.600 millones en activos y más de un millar de oficinas, frente a 29.700 y 428, respectivamente-.
Pero, más que cuestiones de dimensión, lo que puede jugar en contra de la caja vasca es la política. El rumor extendido en las últimas semanas de que el PSOE había llegado a un acuerdo con el PNV para ceder Caja Castilla-La Mancha a la BBK a cambio del apoyo de los nacionalistas vascos a los Presupuestos del Estado ha dejado 'tocada' la candidatura de la entidad vizcaína. «Cualquier valoración técnica queda atrás cuando se cruza la política», apuntan fuentes cercanas a la BBK, que ya acumula muy mala experiencia en estas lides tras ver fracasar su intento de fusión con la Kutxa y la Vital.
Difícil reparto de poder
Esta controversia política no es el único obstáculo en el camino. Fuentes del sector señalan que también hay un problema derivado del reparto de poder en la asamblea resultante de una eventual fusión entre BBK y CCM. Según lo estipulado en la Ley de Cajas, la representación en los órganos de gobierno sería casi paritaria, algo que no debe sentar muy bien en el seno de la entidad vasca. Después de todo, es la firma vizcaína la que pone el capital, aunque eso no cuente cuando se trata de integrar cajas.
Los intereses de CCM son lógicamente diferentes. La intención de su nuevo equipo directivo -el anterior fue destituido por el Banco de España- es tratar de negociar su fusión con otra caja en igualdad de condiciones. Sin embargo, la entidad intervenida presenta un índice de morosidad del 17% que triplica la media del sector; se calcula que no volverá a registrar beneficios hasta 2011; y también hay que hacerse cargo de sus inversiones -algunas muy arriesgadas- en el Aeropuerto de Ciudad Real y en empresas industriales e inmobiliarias.
El Ejecutivo castellano-manchego también pone sus condiciones. La responsable de Economía, María Luisa Araújo, declaró ayer que «CCM tiene que seguir siendo un instrumento financiero de referencia regional, debe seguir apoyando a las pymes y a los ciudadanos de esta comunidad y su obra social tiene que seguir dejando huella aquí».