Cuando los piratas de Hobyo secuestran un barco occidental, no tarda en sonar el teléfono vía satélite de Sugule Alí, el bandido somalí que ayer reclamó un botín a los armadores del 'Alakrana'. Habituado al trato con la prensa, Alí concedió una entrevista a 'The New York Times' el 30 de septiembre de 2008, durante el secuestro el carguero ucraniano 'Fania'. El periodista Jeffrey Gettleman contactó con él para preguntarle si el armamento almacenado en las bodegas del barco acabaría en manos de los islamistas que combatían al débil Gobierno de Transición de Somalia. La respuesta de Alí, que hablaba desde el puente del 'Fania', fue concisa: «Nosotros sólo queremos dinero».
Los salteadores de Hobyo pidieron inicialmente a los armadores ucranianos unos 13,7 millones de euros y cobraron 2,4 millones. Sugule Alí le explicó a Gettleman que la negociación es la base de cualquier acuerdo. «El sentido común dice que los hombres pueden hacer tratos», subrayó, mientras sus compinches custodiaban un arsenal compuesto por tanques rusos, cañones antiaéreos, lanzagranadas, explosivos y munición. «Matar no entra en nuestros planes. No queremos hacer otra cosa que secuestrar».
La Armada norteamericana no intimidaba a los secuestradores. «Estamos preparados -advirtió Sugule Alí-. No tenemos miedo, porque sabemos que sólo se muere una vez». Tampoco le sorprendía en absoluto haber encontrado un carguero repleto de armas. «Sabemos que todo va por el mar», dijo.
Sugule Alí se presenta a los extranjeros como representante de los 'Guardacostas de la Región Central', un grupo que al abordar un mercante o pesquero no se dedica a saquear, sino que realiza «lo que se denomina un control».
«Éramos pescadores»
Los bandidos somalíes no aceptan tal apelativo y replican que los únicos piratas de su país son los barcos que pescan ilegalmente en la región y los que realizan vertidos en el Índico. «Estamos patrullando nuestras aguas», afirmó Alí a 'The New York Times'.
En unas declaraciones realizadas posteriormente a otro periodista el cabecilla pirata esbozó una supuesta biografía. «Éramos pescadores», relató. «Pero nos hemos tenido que buscar la vida. Yo salía a faenar todos los días, pero llegaban barcos europeos y asiáticos, grandes buques factoría, y lo esquilmaban todo. Peces, langosta, coral... Destruían nuestras redes y disparaban sobre nosotros. Arrojaban por la borda bidones tóxicos y llenaban nuestro mar de mierda. No nos dejaban ganarnos la vida, así que decidimos defendernos».
El pirata comentó que cuando él y sus compañeros asaltaron el 'Fania' y vieron lo que transportaba, «nos pusimos a bailar». En aquella ocasión exigieron más dinero que el botín habitual, que oscila entre uno y dos millones de dólares -entre 686.000 y 1,3 millones de euros-. Y a continuación, «a regatear».