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Álava

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La firma ha tenido los primeros contactos con ELA a la
espera de que Mapfre-Quavitae estudie la oferta

04.10.09 -

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Una empresa negocia liderar la gestión del polémico geriátrico foral Ariznavarra
Última comparecencia de los familiares, en abril de este año. / BLANCA CASTILLO
Camino de los veinte meses de huelga, parece vislumbrarse un haz de luz en el conflicto laboral de los residentes del geriátrico Ariznavarra, de propiedad foral pero gestionado por Mapfre-Quavitae. Según ha podido saber EL CORREO, una empresa ha mostrado un «gran interés» por llegar a un acuerdo con la actual firma gestora, la Diputación y el comité de empresa, liderado por ELA, para tomar las riendas de una residencia cuya imagen se ha visto tocada tras los paros sufridos en dos de sus ocho años de vida.
Las conversaciones se producen desde la más absoluta discreción para intentar que lleguen a buen puerto. La tarea, sin embargo, no parece sencilla porque la concesión foral a Quavitae Bizi Kalitatea S.L. le otorga la concertación del servicio hasta 2046. Salvo un flagrante incumplimiento del contrato o un acuerdo amistoso de ruptura del mismo -ambas opciones remotas-, la relación contractual entre ambas partes está abocada a la continuidad durante los próximos 37 años.
Hasta el momento, los primeros contactos entre empresa y sindicato se han consumado sin el conocimiento de la institución foral, que espera que cualquier movimiento se traduzca en un oferta seria. De confirmarse este interés, habría que concretar si Quavitae acepta la propuesta -todavía guarda silencio- y en caso afirmativo, cómo se consuma el traspaso. Porque si Mapfre decida irse y romper de forma unilateral el contrato -algo improbable-, la Diputación debería volver a sacar a concurso el servicio, abriéndose así el abanico de empresas que podrían pujar.
No dejan de ser meras conjeturas, pero la baza que está manejando ELA, que no vería con malos ojos la operación, supone al menos un golpe de efecto en un conflicto laboral enrocado por las inalterables posiciones de trabajadoras y empresa. Mientras las primeras exigen un incremento salarial que les equipare, de forma progresiva y en la medida de lo posible, a las funcionarias forales -sólo Ariznavarra es de gestión indirecta-, Quavitae ha ofrecido subidas de varias décimas por encima del IPC para 2008, 2009 y 2010. Para la central nacionalista, que pide un convenio a largo plazo, la oferta es insuficiente.
Descartado el rescate
Mientras, la Administración provincial, propietaria del inmueble y que ya puso al día la deuda con Quavitae, sigue aferrada al mismo argumento defendido desde el primer día. Este es, que el conflicto es laboral y que, por tanto, sólo atañe a empresa y empleadas.
Lo que sí ha descartado el Gabinete Agirre es el rescate unilateral de la concesión ya que, en el peor de los casos, podría suponer para las arcas forales unos 300 millones de euros. Sí persiste la estrategia de presión con el trabajo de los inspectores para que el servicio no se resienta -ya se ha puesto una sanción firme de 45.000 euros a Quavitae por «graves» deficiencias- y la suspensión del envío de más mayores al centro. Este dispone de 60 plazas vacías tanto en la residencia como en el centro de día -un total de 180-.


a.lorente@diario-elcorreo.com
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