La radiografía de los menores extranjeros no acompañados que residen en territorio alavés apenas ha variado un ápice a lo largo del verano. Según ha podido saber EL CORREO, el número de jóvenes que se encuentran bajo tutela foral ha registrado una ligera bajada -a finales de la semana pasada había 114-, pero esta cifra sigue sin despejar los nubarrones del colapso que desde mediados del pasado año se ciernen sobre los servicios sociales de la Diputación. La situación es tal que el Gabinete Agirre -pese a que no estaba previsto y al margen del nuevo centro de Molinuevo- se ha visto obligado a mantener el recurso provisional habilitado en el santuario de Estíbaliz para poder mantener a todos los chicos.
El descenso registrado es muy tenue. Los últimos datos oficiales que se conocían data de principios del pasado junio, cuando la diputada de Política Social y Servicios Sociales, Covadonga Solaguren, anunció que la institución atendía a 122 chicos, el número más alto de la historia de la institución. No sólo eso. En los primeros cinco meses del año, la cifra de menores atendidos fue de 187, nueve más que en todo 2008, cuando se batieron todos los registros -en 2007, sólo 59-.
El temido 'efecto llamada' de los chicos que llegan a Álava después de culminar una larga travesía desde África, y sin compañía de su familia, se ha mitigado durante el verano. Algo lógico, por otra parte, ya que las estadísticas revelan que el otoño es el momento del año en que se contabilizan más ingresos.
El problema no es que la Diputación no quiere atender a estos menores -es su obligación legal-, sino que carece de medios para hacerlo. Aun así, «están todos perfectamente atendidos», reiteró Solaguren en sede parlamentaria. Respecto a los recursos existentes -con excepción de Estíbaliz-, destaca el nuevo centro de Coronación, en Molinuevo, abierto a finales del pasado mayo con una capacidad máxima de 30 chicos. También se mantiene habilitado el espacio de la sede de la Cruz Roja, donde vive otra treintena, y cuatro pisos de emancipación.
Cupos por comunidades
La situación, «insostenible», ha llevadoa a Solaguren y al propio diputado general, Xabier Agirre, a levantar la voz para exigir al Gobierno central que impida la libertad de movimientos de estos chicos por la península. Le reclama, además, que establezca un sistema de cupos de forma que cada comunidad autónoma acoja a un número de chicos en función de su población. Ahora, por ejemplo, Álava tutela a tantos como todo Aragón, y diez veces más que Navarra.
Lo único que se ha sacado en claro del Gabinete Zapatero son promesas de reuniones interinstitucionales sin que de momento hayan fructificado. Y todo a las puertas de un otoño que se barrunta caliente.
a.lorente@diario-elcorreo.com