Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

null

DE CUANDO EN CUANDO

03.10.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
E sto de marcar todos los productos vendibles incluyendo un 9 ya se utilizaba en la época de las pesetas (que son simplemente pesetas y no antiguas como dicen los cursis de la TV). Pero es que cada día la obsesión del 9 está llegando a limites que, en mi modesta opinión, resultan una tomadura de pelo. Algo así como pensar que los consumidores somos tontos de remate. O por lo menos panolis.
Esta moda de rebajar poco para que parezca mucho, la conocí en mis años infantiles cuando mis padres me llevaban a comprar juguetes a una tienda de Hernani que se llamaba Almacenes Alemanes. Sin duda, los alemanes ya conocían el truco y pusieron un gran cartel que decía: «Todo a 0,95» rebajando una perra chica (cinco céntimos) en el precio redondo de la peseta.
Por lo visto, el numero 9 resulta irresistible sobre todo para las mujeres, porque en Norteamérica, hace ya de esto muchos años, una casa editorial llamada Grosset y Dunlap decidió hacer una prueba para ver si, en efecto, las mujeres se dejaban hipnotizar por el número nueve. Subió el precio de una de sus colecciones infantiles de 25 a 29 centavos en cada libro y aumentaron las ventas, gracias a que las señoras se dejaron hipnotizar por el 9.
Sea verdad o mentira (lo cierto es que me cuesta creerlo), con la llegada del euro esta gilipollez de poner números nueves en los precios para que parezca que se rebajan y atraer así clientes hipnotizados por el 9, es casi una epidemia general porque resulta difícil ver un precio con el numero entero. Y como prueba les ofrezco un anuncio que vi en la televisión en el que se ofrecían varios productos de 15, 13 y 12 euros pero los tres con rebaja, utilizando el truco inflagaitas del 9, es decir rebajando sin rebajar. El producto de 15 euros se vendía a 14,99, el de 13 a 12,99 y el de 12 a 11,99. Al menos los Almacenes Alemanes de mi infancia con su campaña de todo a 0,95 rebajaban un cinco por ciento del precio; es decir cinco céntimos que en los años veinte eran de agradecer. Pero que en un producto de 12 euros nos rebajen un céntimo resulta más bien una tomadura de pelo.
¿Será verdad que las señoras tienen ese punto flaco y se dejan hipnotizar por el 9? ¿A ustedes qué les parece?
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS