La barra del bar de cualquier área de servicio ha sido escenario de conversaciones de todo tipo, algunas en un tono elevado y otras más amables. Sin embargo, una de estas charlas, que pronto subió de volumen, acabó en la madrugada del viernes en tragedia. La víctima, un camionero belga de 40 años, que falleció esa noche en las inmediaciones de una gasolinera ubicada en la N-1, a la altura del municipio alavés de Elburgo, tras ser atropellado por otro conductor con el que minutos antes había mantenido una acalorada discusión. El presunto autor del arrollamiento quedó en la tarde de ayer en libertad sin cargos al considerar el juez que no actuó con mala intención.
Los dos conductores coincidieron en torno a la medianoche en el establecimiento -dividido en una zona de bar y otra de habitaciones-, un punto de encuentro de numerosos chóferes por estar situado en la carretera que une Madrid e Irún. Al parecer, según fuentes judiciales, el hombre de origen belga se hallaba «bajo los efectos del alcohol» cuando comenzó a increpar al camarero del local, que había entrado a trabajar en el turno de noche. La discusión, lejos de parar, fue en aumento y un segundo conductor, de 35 años y nacionalidad rusa, se vio implicado también en la inesperada bronca.
Este camionero, sin embargo, decidió no participar en la discusión y optó por salir del local para subir a su camión, estacionado en el parking del área de descanso. Pero su decisión de abandonar el bar, poco antes de la una de la madrugada, no impidió que se desencadenara el fatal desenlace. El otro siguió sus pasos hasta encontrar el vehículo en el que se había montado para seguir su ruta. Ya había arrancado, pero el hombre de nacionalidad belga «se colgó del espejo retrovisor» del vehículo en movimiento, pese al peligro que conllevaba su acción. «Estaba ebrio y cuando el camión estaba efectuando una maniobra, se cayó al suelo y una rueda le pasó por encima» a escasos metros de la gasolinera, explicaron testigos presenciales.
«Había bebido»
Los servicios sanitarios, que acudieron inmediatamente al lugar, no pudieron hacer nada por la víctima pues el peso del vehículo resultó suficiente para acabar con su vida en unos pocos segundos. «Falleció en el acto», indicó el Departamento de Interior del Gobierno vasco. El supuesto autor del atropello, el conductor ruso, fue arrestado en un primer momento por la Ertzaintza bajo la acusación de «homicidio por imprudencia» sin oponer ninguna resistencia. «No tenía intención de huir. En cuanto se dio cuenta de lo que había pasado, paró y se bajó», argumentaron medios judiciales para explicar su puesta en libertad sin cargos tras varias horas en dependencias del Palacio de Justicia.
El testimonio del acusado permitió comprobar que no hubo ninguna intencionalidad en el atropello y así lo corroboró ante el juez el camarero del bar -uno de los pocos testigos del suceso pues la gasolinera, donde ayer quedaban las marcas de lo ocurrido, había cerrado sobre las diez de la noche- con el que también se enfrentó la víctima antes de su muerte. El empleado de este local advirtió de que el fallecido «había bebido» y confirmó las palabras del camionero ruso sobre el desarrollo del fatal accidente.