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Los sondeos otorgan ventaja al 'sí' ante el segundo referéndum que se celebra hoy en la isla para ratificar el Tratado de Lisboa
02.10.09 -

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Irlanda decide el futuro europeo
El primer ministro irlandés, Brian Cowen, hace campaña por el 'sí' en la localidad de Tullamore. / AP
Irlanda vota hoy por segunda vez en referéndum los cambios en su Constitución que incorpora el Tratado de Lisboa a su legislación doméstica y que de ser aceptados por las urnas significarán su ratificación. Es una decisión esperada en Bruselas y en los países de la UE para acometer las modificaciones en el funcionamiento comunitario.
Los sondeos indican que ganará el 'sí'. El último, publicado hace cinco días, sugería un voto favorable del 55%, mientras el negativo se situaba en el 27%. Los indecisos sumaban el 18%. Esos porcentajes muestran un ligero aumento del 'sí' en los últimos días, pero las encuestas han apuntado repetidamente en la misma dirección. El año pasado, los irlandeses se posicionaron en una primera consulta contra la ratificación del Tratado de Lisboa, que es una segunda versión de la Constitución y ya fue rechazada en referéndum por los electores franceses y holandeses. En 2008, los votos negativos sumaron el 53,4% frente al 46,6% de los positivos, paralizando de esta forma la aplicación de las reformas.
La población de Eire ya echó por tierra en 2001 la ratificación del Tratado de Niza, anterior a la ampliación a los países del este de Europa. Los porcentajes fueron muy similares a los del año pasado: el 53,9% votó 'no' y el 46,1% apostó por el 'sí'. Doce meses después, se celebró un nuevo referéndum y el 'sí' ganó por 62,9% contra 37,1%. Como ocurrió hace ocho años, el Gobierno de Dublín ofreció a la UE una salida al atolladero constitucional mediante el acuerdo de una serie de garantías que desactivaran la resistencia de una mayoría del electorado a las reformas.
Esta vez, para ilustrar su validez, serán depositadas como un tratado internacional bilateral en la ONU. Las garantías consisten en una serie de afirmaciones sobre cómo el Tratado de Lisboa no afectará a la legislación doméstica irlandesa en lo que se refiere al derecho de familia, aborto o educación. Cómo no obliga a Irlanda a romper su tradicional política de neutralidad en conflictos bélicos y cómo no altera la política de impuestos o la protección de los derechos laborales.
Los líderes de la variopinta coalición del 'no' consideran que esas garantías no son suficientes para modificar su posición y los mismos partidos y movimientos que ganaron el año pasado apuestan por el rechazo. Van desde Sinn Fein a grupos católicos contra el aborto, un movimiento popular, una coalición de mujeres o partidos de extrema izquierda. También se ha sumado a la campaña en los últimos días Declan Ganley, quien emergió en la política europea con una misteriosa formación, Libertas, que el multimillonario irlandés guió hasta su renuncia a la política el pasado junio, cuando no logró un escaño en las elecciones para la Eurocámara.
Un 'tigre celta' devaluado
Ganley ha vuelto porque, según afirma, la campaña del 'sí' se basa en mentiras. Pero, además de ser una personalidad debilitada por su anterior fracaso electoral y por su renuncia y reaparición, el contexto económico en el que se disputa la votación es muy distinto al que existía hace un año. Entonces, la expresión 'tigre celta' aún era utilizada para referirse a la economía irlandesa. Hoy, Dublín es una capital turbada por los problemas de financiación de un Estado que ha tenido que hacer frente a una colosal crisis bancaria y al colapso de la entonces floreciente economía del ladrillo.
El primer ministro, Brian Cowen, es muy impopular en los sondeos, como lo es su partido, Fianna Fail, pero su mensaje y el de los partidarios del 'sí' es insistente. Ayer, en su última conferencia de prensa, Cowen repitió que el 'no' enviaría una señal de alarma sobre la posición de Irlanda en la UE a los inversores y empresarios. Y ha advertido de que, aunque venza el 'no', su Gobierno no dimitirá.
Michael O'Leary, patrón de la compañía aérea de bajo coste Ryanair ha hecho campaña en favor del 'sí' con el mismo mensaje sobre el interés económico en permanecer en la UE reformada. El comité de Maynooth -doce obispos que ofrecen la opinión de la jerarquía católica- ha afirmado que el Tratado no contiene artículos que ponen en peligro el derecho de los no nacidos o la protección de la familia.
Los resultados de la votación se conocerán mañana. Las urnas se abrirán a primera hora y se espera un escrutinio definitivo para media tarde, aunque ya antes habrá indicios cabales de la posición que han adoptado los electores.
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