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'La máquina de pintar nubes', el debut como directoresde Aitor Mazo y Patxo Tellería, se estrena hoy

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El retrato de aquel Bilbao gris
. En una secuencia de la película, la familia y los amigos acuden a un concurso de pintura en Portugalete.
En los años 70 Bilbao era una ciudad gris, con un cielo gris y una ría gris. En ese ambiente monocromo vive Asier (Bingen Elortza), un chico de 14 que se muere por pintar los colores. Pero choca con un muro una y otra vez: es daltónico y no puede diferenciar las tonalidades. Su mayor deseo es aprender a dibujar, como su padre y su hermano, para poder hacer un retrato de la chica que le gusta. Aitor Mazo y Patxo Tellería se estrenan como directores de cine con esta película, 'La máquina de pintar nubes', cuyo guión también han escrito ellos mismos. «Queríamos hacer algo diferente, una película de sentimientos y de personajes», explica Mazo.
Y eso es lo que han conseguido con su ópera prima, un largometraje que rememora lo peor de aquel Bilbao de las fábricas, pero que saca a la luz lo mejor de la gente que vivía en la ciudad. «Una de las cosas que contamos es cómo de un sitio sucio y cochambroso como es un barrio obrero del Bilbao de los 70 siempre pueden salir cosas bellas».
«Nos enfrentamos al rodaje con mucho respeto, porque era nuestra primera vez», comenta Tellería. De hecho, no estaba en sus planes dirigirla. Pero después de escribir juntos ese guión, «por el puro placer de escribirlo, de hacer algo bonito», se encontraron con que «era una cosa tan personal que éramos los que mejor podíamos interpretarlo». La película está plagada de recuerdos de cuando ambos eran niños y jugaban por los descampados de la ciudad, llenándose de barro hasta las orejas. «En el embrión de la historia sí que hay cosas de cuando yo era chaval, lo que pasa es que hemos metido la trituradora y hemos conseguido una historia que estalla en mil historias. Es como un cuento», explica Mazo. «Al final nosotros hemos creado una ficción. En toda creación de un autor siempre hay algo de verdad, porque recurrimos a nuestras memorias», admite Tellería.
La película, que se estrena hoy en los cines vascos, cuenta con la participación de Gracia Olayo, Bingen Elortza, Lander Otaola, Santi Ugalde, Montse Mostaza y Asier Oruesagasti. El propio Aitor Mazo encabeza el reparto en el papel del padre de Asier, un reputado pintor aficionado que ignora el amor por ese arte que siente su hijo pequeño. Sólo centra su atención en Mateo, su primogénito, quien no quiere pintar a pesar de estar muy dotado para ello. «Mateo es un quinqui. En la película tenemos dos quinquis entrañables. Les ha tocado hacer la mili en Melilla, y quieren irse a Francia para librarse. Todos en la película quieren salir de aquí, de este 'Botxo' gris», asegura Mazo.
La obra analiza también las relaciones entre padres e hijos en la época franquista. «Eran unos tiempos duros, era un Bilbao en el que, como decimos en la película, los cuellos de la camisa blanca enseguida se te llenaban de hollín. Una época oscura en la que ya había dos sociedades, la de lo vasco y lo que no era vasco, pero en la que todavía no había surgido la semilla de la discordia», explica Mazo.
Tellería asegura que no han querido hacer del filme una crítica social: «No nos quedamos en el trasfondo social de la época, aunque también es importante». La historia es un relato sobre personas en el que han buscado que la audiencia llore, ría y aplauda. «Y después de los diez minutos de aplausos que recibimos del público donostiarra que la vio durante la proyección en el Festival de Cine de San Sebastián, parece que nuestro objetivo se ha cumplido», sentencia orgulloso Mazo.
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