Gorka decidió hace unas semanas realizar una limpieza en profundidad en su casa. Recogió varios objetos, desde cartuchos de tinta para la impresora gastados y viejos relojes de pulsera, y se dirigió al garbigune ubicado en la Avenida de los Huetos, donde se encontró con una inesperada 'ayuda' extra en la aburrida tarea de recorrer los diferentes contenedores de reciclaje. «Cuando me bajé del coche, vino una mujer y me preguntó a ver si podía darle algo de lo que llevaba en las bolsas», recuerda. La ciudadana que le ofrecía su colaboración no era otra que una componente del popular clan de los 'Bartolos' que, según algunos testigos, parecen haber cogido la costumbre de sacar jugo a los cubos de este punto verde y «acosar» a los clientes.
El supuesto favor, sin embargo, se convierte a veces en un auténtico martirio para los ciudadanos que acuden al recinto. «No les dejan casi ni sacar las cosas del maletero. Cuando se descuidan, se las quitan del coche o de las manos antes de que las tiren», explican los habituales de este punto verde. Los continuos 'asaltos' obligaron ayer incluso a intervenir al concejal de Seguridad Ciudadana y de Limpieza. José Manuel Bully, acompañado de varios efectivos de la Policía Local, se desplazó hasta la Avenida de Los Huetos con la intención de poner fin a una situación que se repite «a diario».
Los propios usuarios, cansados ya de sufrir la insistencia de los 'Bartolos' en cada visita al garbigune, habían dado, sobre las diez menos cuarto de la mañana, la voz de alarma sobre el problema. Pero los denunciantes no eran los únicos que esperaban a Bully en la zona. Gran parte del clan gitano, con 'la María' a la cabeza, intentó defender sus intereses junto a la vivienda en la que residen, situada a muy pocos metros del punto de reciclaje.
«No sé si les compensa»
«No he recibido nunca un trato intimidatorio, pero sí que es molesto encontrarte con ellos porque temes que los objetos que llevas, al final, no se van a reciclar», apunta Antonio. La mayoría de los artículos que acaban en los contenedores carecen de utilidad aunque «tal vez se puede sacar provecho a alguna pieza suelta. No sé si el tiempo que les cuesta desarmar cada aparato les compensa para el dinero que luego pueden sacar», se pregunta este hombre.
Sin embargo, los minutos que ahorran si consiguen en mano el objeto en vez de tener que rebuscar en las papeleras parecen suficientes para 'negociar' con los usuarios. «En cuanto dejé mis cosas, la mujer se puso a revolver en los contenedores» donde se acumulan, sobre todo, electrodomésticos. «A los 'Bartolos' les da igual. Se llevan todo lo que pillan», advierte un testigo de sus incesantes paseos por la zona.