Sólo habían pasado unas horas desde que la población de Indonesia había suspirado tranquila, convencida de que el peligro del terremoto de Samoa había pasado, cuando otro seísmo, de fuerza 7,6, sacudía ayer el este de la isla de Sumatra. Afortunadamente, la profundidad a la que se produjo, setenta kilómetros bajo la superficie, impidió la formación de un tsunami, pero la violencia del movimiento telúrico destruyó multitud de edificios, incluidos hospitales, colegios, hoteles y el aeropuerto de la ciudad de Padang, una de las principales concentraciones urbanas del territorio que cuenta con casi 900.000 habitantes. Yakarta ya ha puesto en marcha un gabinete de crisis y el portavoz del Ministerio de Sanidad aseguró anoche que hoy por la mañana «habrá ya un equipo de cuarenta médicos sobre el terreno».
Anoche las autoridades estimaban el número de víctimas mortales en 10 y 200 personas, pero miles continúan bajo los escombros ya que muchos edificios de la ciudad se han venido abajo y se teme que la cifra final supere con creces a la de los muertos en las islas del Pacífico. Las labores de rescate de hoy serán vitales para quienes permanecen atrapados, aunque las imágenes difundidas por la cadena local Metro TV mostraban una devastación tal que hace dudar a muchos de la posibilidad de que la ayuda llegue a tiempo para salvar sus vidas. Además, la ciudad sufría continuos cortes de suministro eléctrico y los móviles se quedaban sin cobertura con frecuencia.
Miedo a las olas
«No puedo ver cadáveres, sólo edificios derruidos. Algunos totalmente, pero otros se mantienen parcialmente en pie», describía un testigo llamado Alí a la emisora de televisión. «La gente tiene miedo ahora de que llegue un tsunami, y no saben a dónde ir. Todavía no ha llegado ninguna ayuda. Hay niños que llevan mantas y gente que busca a sus familiares, pero la luz se ha ido». Otro residente de Padang confirmaba a la agencia Reuters el pánico que vivía: «Hay incendios por todas partes, algunas tuberías han explotado provocando inundaciones, y algunos puentes están cortados».
El epicentro del seísmo se situó a cincuenta kilómetros al noroeste de Padang, a unos quinientos kilómetros de donde se produjo el gran maremoto de fuerza 9,1 que provocó hace cinco años la mayor tragedia de la historia de la región. Geólogos citados por el diario 'The New York Times' consideran que Padang terminará completamente destruida en algún momento. «Está ubicada frente a la zona con mayor potencial para sufrir un terremoto de fuerza 8,9», asegura Danny Hilman Natawidjaja, miembro del Instituto Científico de Indonesia. Si la ciudad resistiera la devastación del seísmo, «quedaría completamente sumergida por el tsunami que le seguiría», advierte.