
Foto de 2001 de Egoitz Urruticoechea en otro juicio./ Archivo
El Tribunal Correccional de París ha vuelto a juzgar hoy al hijo de Josu Ternera, Egotiz Urruticoechea, que se encuentra huido, y a otros dos presuntos etarras, Urtzi Zubizarreta Lizundia, Oier González Bilbatua. Según se cree, el trío estaba vinculado, sobre todo, al aparato militar de la banda. Urruticoechea (35 años), el único de nacionalidad francesa, se encuentra en busca y captura y es juzgado en rebeldía en este proceso que mañana debe quedar visto para sentencia.
González Bilbatua y Zubizarreta, que fueron recibidos con vítores y aplausos por varias decenas de amigos y familiares que habían acudido a la audiencia, se negaron a responder a las preguntas del tribunal y sus únicas intervenciones fueron para hablar de "torturas" de la Policía española, denuncia habitual en estos juicios de los que como ellos han reivindicado ser de ETA. González Bilbatua, de 30 años, fue presentado esencialmente como "instructor" de otros miembros del aparato militar a los que se adiestraba para cometer atentados, según el acta de acusación presentada por la presidenta del tribunal, Jacqueline Rebeyrotte.
Cuando fue arrestado el 28 de julio de 2005 en Grenoble (este de Francia) junto a Zubizarreta (26 años) mientras intentaban robar un coche se le incautó "una abundante documentación" sobre la fabricación de artefactos explosivos, material informático para la formación de los terroristas y una libreta con anotaciones suyas al respecto, explicó Rebeyrotte. De otros documentos incautados a jefes del aparato militar de la banda "se dedujo que era alguien muy próximo de altos responsables de ETA", subrayó la magistrada al dar cuenta de las conclusiones de los investigadores.
El alias con el que se le conocía dentro de la organización terrorista apareció en una lista encontrada en un piso franco de ETA en Salies de Béarn (suroeste) de miembros de la banda que habían cometido alguna falta grave para la dirección. De acuerdo con los elementos referentes a esa lista, González Bilbatua reconoció esa supuesta falta en el terreno de la seguridad y se le suspendió su actividad militante en el aparato militar.
Se tiene constancia de su paso por varios pisos francos de ETA en Francia, en particular uno en Limoges abandonado por sus ocupantes a finales de 2004 que, de acuerdo con la policía, sirvió para la formación militar de miembros de la banda y tal vez también para la preparación de artefactos, ya que allí se encontraron detonadores, mandos a distancia y otros elementos para bombas lapa. Por las huellas dejadas también se sabe allí también estuvieron, entre otros, el ex jefe del aparato militar Ibón Fernández Iradi, "Súsper" o el antiguo responsable del aparato internacional, Ramón Sagarzazu, ambos arrestados más adelante también en Francia.
Piso en Saint Etienne
Otro piso de Saint Etienne (este) en el que se supone que González Bilbatua vivía cuando fue capturado "era una infraestructura del aparato militar", según el sumario, y fue abandonado precipitadamente muy poco después de la citada operación policial de Grenoble de julio de 2005. Pese a haber sido "limpiado" por otros miembros de la banda para borrar pruebas, en Saint Etienne la policía se topó con un documento de un miembro del aparato militar de ETA, resultado de una demanda de la dirección de la banda para que se pronunciaran sobre la pertinencia de un diálogo político con el Gobierno español.
El redactor de ese texto consideraba que una declaración del Parlamento español en favor de abrir un diálogo con la banda no era suficiente para abrir una tregua, sino que debía condicionarse a una mesa de negociación en la que tomaran parte sectores sociales, políticos y sindicales vascos. También defendía, aún con la tregua, que ETA continuara aprovisionándose en armas e instruyendo a sus activistas para cometer atentados, y señalaba objetivos potenciales, entre los que destacaba el entonces consejero vasco de Interior, Javier Balza. Los investigadores han probado el paso de Zubizarreta por pisos francos de ETA en Brive la Gaillarde, París, Romain sur Isère, Vichy o Narbona, en este último donde -subrayan- "se cruzaban activistas del aparato militar y del internacional".