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Economía

Cambios en el segundo banco del país. La polémica del sueldo

Consideran «un mal ejemplo» en época de crisis la remuneración vitalicia de 3 millones de euros al año
01.10.09 -

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Gobierno, oposición y sindicatos, contra la multimillonaria pensión del ejecutivo
La jubilación anticipada del consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, de 55 años, que dejará su cargo con una pensión cercana a 3 millones de euros brutos anuales, fue objeto ayer de aceradas críticas políticas y sindicales, al estimar que en el acuerdo entre el banco y el directivo se incluyen cifras exageradas en un momento de crisis. Para el pago de esta cantidad vitalicia, el banco tiene provisionados 52,49 millones, que garantizan una pensión anual que no se completará con ningún tipo de indemnización por cese, ya que deja el banco «de mutuo acuerdo».
Desde el Ejecutivo, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, subrayó que se trata de una decisión empresarial que atañe a los accionistas de BBVA, si bien matizó que opinar sobre si es oportuna o no sería una consideración «ética» sobre la que «ya saben cuál es la opinión del Gobierno».
El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, señaló que «es difícil de entender» que «alguien piense» que el modo en que se prejubilará Goirigolzarri «está bien» y después, cuando el Estado dedica a mejorar las prestaciones sociales una cantidad similar, «lo considere despilfarro». Su ministro, el titular de Trabajo, Celestino Corbacho, apostilló que espera que desde el BBVA «nunca nos den consejos para que congelemos las pensiones de 800 euros o abaratemos el despido; es lo único que pido: que no nos den consejos».
Para el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, es «muy duro» que existan pensiones así en un contexto de crisis y su compañero de Fomento, José Blanco, dijo que «este tipo» de «indemnizaciones» debería tener «una fiscalidad mayor».
La oposición tampoco perdió ocasión de subirse al carro de las críticas. Su secretaria general, María Dolores de Cospedal, consideró «muy complicado de explicar» que «con la que está cayendo se produzcan jubilaciones de este tenor», aunque recordó que «no está dentro del ámbito de lo público y no es algo que se pueda controlar desde el ámbito de lo público». Su compañero, el portavoz de Economía y ex ministro del ramo Cristóbal Montoro, insistió en el carácter privado de la decisión, pero reconoció que una pensión así en una crisis «se vuelve especialmente llamativa».
Los grupos minoritarios estiman lo sucedido «un mal ejemplo», en palabras de Josep Lluis Sánchez Llibre (CiU), quien sí incidió en que el BBVA no ha tenido que recibir ayudas por parte del Estado. Gaspar Llamazares, de IU, tachó lo ocurrido de «escándalo», opinó que debería haber medidas legales que impidieran este tipo de «desafueros» y lamentó que se produzca después de las fórmulas aprobadas por el Gobierno para «salvar a la banca». La diputada de UPyD, Rosa Díez, censuró la «obscenidad», y Josu Erkoreka, del PNV, añadió que el «mensaje» que se lanza no es muy edificante para la sociedad y «para miles de trabajadores que están a punto de quedarse en el paro».
Desde el ámbito sindical, los líderes de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, pusieron el acento en que la multimillonaria pensión coincide con un momento en el que se escuchan voces a favor de abaratar costes laborales. Según Méndez, estas noticias provocan «irritación justificada», mientras que Toxo lamentó que sectores que plantean reducir el despido llevan a cabo estas prácticas.
«'Goiri' está bien»
El banco protagonizó en Bolsa la sexta caída más pronunciada del Ibex-35, al retroceder un 1,74%, castigada por el anuncio de la salida del grupo de Goirigolzarri, según coincidieron los analistas.
Mientras, el protagonista permaneció en su puesto, en su despacho del banco en Madrid y, según sus colaboradores, «con buen ánimo». 'Goiri', resumieron, «está trabajando y está bien».
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