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En 'El desajuste del mundo' analiza los grandes peligros que acechan detrás de los extremismos

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Amin Maalouf: «Occidente no respeta sus valores»
El escritor Amin Maalouf posa en Bilbao con su nuevo ensayo. / MIREYA LÓPEZ
«Soy una voz que clama en el desierto». La cita bíblica se le podría aplicar al escritor Amin Maalouf (Líbano, 1949). Exiliado en París desde 1975 por los extremismos que llevaron a la guerra en su país; en la capital francesa también fue un incomprendido al escribir su primera obra 'Las cruzadas vistas por los árabes'. Su vocación europeísta, la pasión que siente por la cultura occidental y su conocimiento del mundo árabe le han convertido en el gran mediador entre las dos orillas del Mediterráneo.
-¿Es posible la convivencia de varias culturas en el seno de un mismo país sin demasiados recelos ni enfrentamientos?
-Creo que sí, aunque la convivencia nunca resulta fácil. La sociedad multicultural es al mismo tiempo una fuente de riqueza y de tensiones. Una gestión hábil y sutil puede aumentar esa diversidad y reducir las tensiones, pero una gestión torpe incrementa los peligros. En mi país, Líbano, la gestión de una rica diversidad ha derivado en unas instituciones absurdas, con un sistema de cuotas para que todo el mundo crea que tiene su lugar.
-¿Cree posible que la utopía de la convivencia entre religiones y culturas puede dejar de ser sólo eso?
-Es una utopía, pero no hay otra opción. Lo cierto es que la gente convive. Creo que en la historia de la humanidad se han terminado los tiempos preutópicos y tenemos que vivir en la utopía porque no tenemos opción: son las mentalidades las que deben cambiar porque el mundo no va a frenar su velocidad de transformación y esta va a seguir acelerándose.
-¿Por qué Occidente vende tan mal la libertad y la democracia?
-Existe una idea errónea sobre la gran culpa de Occidente. En realidad, el gran error occidental ha sido no respetar sus propios valores. Occidente se encuentra dividido entre dos tendencias: una voluntad de transmitir algo y una voluntad de dominar, y son difíciles de conciliar.
-¿Qué debe aprender Occidente del mundo árabe?
-Hoy en día poco porque el mundo musulmán vive un periodo muy oscuro, pero no siempre ha sido así y no será así tampoco. El mundo cristiano y musulmán son dos conjuntos muy grandes que deben aprender a vivir el uno junto al otro en cada país y en cada ciudad.
-¿Y viceversa?
-Occidente ha sido incapaz de importar la democracia. Yo estoy seguro de que el pueblo iraquí quería la democracia y la paz civil, pero EE UU no hizo nada acorde con los ideales que decía defender. La gran aspiración de democracia que tenía Irak no fue favorecida. Occidente debería ser siempre fiel a sus principios y dar lecciones de coherencia moral, aunque le resulte desfavorable a sus intereses.
Dos estados
-Después de la Asamblea General de la ONU parece claro que la voluntad de EE UU es buscar acuerdos.
-Pienso que el mundo necesita unos Estados Unidos distintos; y me parece que Obama reúne las características intelectuales y morales necesarias para operar ese cambio. Así que hay que hacer todo lo posible por fomentar esa actitud y espero que tenga éxito.
-«Cuando un poder afloja la mano, la reacción espontánea de sus adversarios consiste en agobiarlo y asaltarlo». ¿Se encuentra Obama ante ese problema?
-Creo que todavía no. Hasta hoy soy bastante optimista. En el mundo musulmán, aunque Obama ha trazado las grandes líneas de una nueva política con el discurso de El Cairo, no me da la sensación de que haya habido avances en esa dirección. En él invitaba a pensar que habría un plan de paz basado en la creación de dos Estados: uno palestino y otro israelí, pero si esto no sucede no habrá reconciliación posible; y así el problema de Irán y Afganistán se volverá muy difícil de resolver.
-¿Cree que es necesario aumentar el número de Estados o quizá sería más inteligente tender a la superación de ellos?
-No juzgo el éxito de un Estado porque sea más grande o más pequeño. El tamaño de un país viene determinado por la historia, pero lo importante es que pueda haber una verdadera convivencia armoniosa.
-¿Conoce el llamado 'conflicto vasco'?
-Aquí me interesa el tema lingüístico. Creo que hay que darle absoluta prioridad al euskera y hay que buscar formas no sólo para preservar el conocimiento de esa lengua sino para garantizar su mantenimiento y para que se desarrolle una cultura basada en ella que dé acceso a la modernidad del mundo.
-¿En qué identidad podríamos encontrarnos todos?
-Necesitamos sentirnos cada vez más europeos y pertenecientes a una gran nación planetaria, que es el futuro. Pero tampoco debemos descuidar ninguna filiación ni dejarlas de lado porque todas ellas reflejan nuestra historia e identidad propias.
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