El Ayuntamiento de Vitoria sigue adelante en su proceso de rehabilitación de las zonas más deprimidas del Casco Viejo. Ahora le va a tocar el turno a cuatro edificios, dos de ellos situados en la calle Correría -números 127-129 y 133-, uno en el número 98-100 de Zapatería y otro en el 1-3 de Nueva Dentro. El objetivo de la agencia encargada de impulsar la 'almendra' medieval es demoler estos bloques para levantar otros modernos que puedan acoger a los antiguos vecinos que lo deseen, además de a estudiantes y jóvenes que estén interesados.
Los cuatro inmuebles están considerados desde 1982 como unidades de ejecución pública, es decir, cualquier actuación sobre ellos corresponde a la administración porque ninguna iniciativa privada puede correr con los gastos al no ser rentable para sus intereses.
En total, según anunció Gonzalo Arroita, gerente de la agencia, se trata de cincuenta propiedades, entre viviendas y locales. Los vecinos afectados deberán ser realojados, y los que lo deseen podrán volver a sus casas una vez terminadas las obras. De momento, el Ayuntamiento ha encargado la asistencia técnica para desarrollar el proceso. «Se va a buscar la solución más adecuada con los residentes en función de sus intereses y se van a extremar los esfuerzos para llegar a acuerdos con todos», destacó. «Se les va a explicar con detalle las posibilidades de realojo, ya sea en el Casco Viejo o en otro lugar de la ciudad y las opciones de retorno a sus hogares», relató.
Además, en los dos próximos años la zona más antigua de la ciudad dispondrá del primer edificio destinado a jóvenes. Los pisos, que se ubicarán en el número 20 de la calle Pintorería, serán compartidos, en régimen de alquiler, y se destinarán a personas que quieren independizarse y acceder a su primera casa. «No se trata -remarcó- de una residencia de estudiantes». El coste de la operación es de 547.000 euros.
Arroita también hizo públicas ayer las conclusiones de un estudio sobre el modelo de funcionamiento que debe seguir la Agencia de Rehabilitación del Casco Histórico. En él se destaca la necesidad de ampliar la plantilla -en la actualidad trabajan diecinueve personas- y de modernizar los sistemas de trabajo a nivel informático y de registro.
Aumento de plantilla
«En el último año, la actividad inversora ha aumentado un 430% y lo hemos acometido con los mismos medios. Con más gente se pueden hacer las cosas mejor. El incorporar nuevos profesionales es el único camino posible». Arroita estima que el incremento de plantilla se puede cuantificar en cinco o seis personas.