22 asociaciones vecinales arremetieron ayer con dureza contra el Ayuntamiento y su Plan de Movilidad. Desde hace meses vienen pidiendo al equipo de gobierno una serie de modificaciones en ciertos aspectos sobre las que, lamentan los colectivos, no han recibido respuesta. Como medida más inmediata, han solicitado que Urbanismo elabore un programa informativo, barrio a barrio, para aclarar dónde estarán las nuevas paradas de Tuvisa una vez que se reordene el servicio y se estrenen las nueve líneas el próximo 31 de octubre.
La protesta se escenificó ayer en una comparecencia de los representantes vecinales ante los medios de comunicación. A su juicio, el plano difundido por el Ayuntamiento con las nuevas líneas de urbanos es demasiado general y no aclara a los vecinos dónde estarán las paradas en cada barrio. Por eso, exigen mapas para cada zona donde se explique dónde estarán las nuevas marquesinas y dónde se encuentran las actuales.
Las asociaciones, donde estaban representados todos los barrios a excepción de Aranako y Ariznabarra, también mostraron su preocupación por el hecho de que las nueve líneas de urbanos dejen de internarse en el corazón los barrios, de modo que harán caminar más a sus principales usuarios, las personas mayores, que verán así aumentar sus problemas para desplazarse.
Por otra parte, expresaron su malestar por las frecuencias previstas en la reordenación de las líneas de Tuvisa. A juicio de los representantes vecinales, las frecuencias cada diez minutos son «insuficientes», y abogan por mejorarlas y que pase un urbano cada cinco u ocho minutos.
Un «rotundo fracaso»
Además, los portavoces de los vecinos han reiterado las quejas que vienen manifestando desde el pasado mes de abril. En primer lugar, lamentan que el Ayuntamiento no haya articulado unos cauces efectivos de participación ciudadana para desarrollar el plan y que haya actuado de manera «unilateral». También acusaron al Consistorio de plantear medidas en el orden equivocado, como a su juicio son extender la OTA y poner en marcha las nuevas líneas de autobuses sin haber construido antes los cinco aparcamientos disuasorios planteados.
La anunciada política de extender las zonas azules a casi toda la ciudad y encarecer su precio hasta triplicarlo es uno de los aspectos que más preocupa a los vecinos. Según su percepción, se trata de una medida exclusivamente recaudatoria que «grava a las personas con menos recursos y a los comerciantes, que perderán clientela en beneficio de las grandes superficies». Por eso, los colectivos vecinales están en plena campaña de recogida de firmas para modificar este aspecto del Plan de Movilidad. Al menos, hasta que se construyan los cinco parkings disuasorios, dando así más opciones a los conductores.
En cuanto a la movilidad en bicicleta, los colectivos piden «verdaderos itinerarios de bici como modo de transporte y no sólo para pasear». En este sentido, creen absolutamente necesario que los técnicos municipales acudan a los barrios y se reúnan con los vecinos tanto para determinar los itinerarios como para establecer la ubicación de los aparcamientos.
Con todo, lo más inmediato es la puesta en marcha de las nuevas líneas de Tuvisa, y las asociaciones vecinales no auguran un gran éxito. «Tendrán que venir por aquí, por los barrios, y hablar con nosotros si no quieren que esto sea un rotundo fracaso», pronosticaron los portavoces.