Zanjas abiertas, incómodas pasarelas, ruido, polvo, accesos imposibles, falta de aparcamiento... Todo un cúmulo de obstáculos para que los consumidores, ya deprimidos por la crisis, se puedan acercar a muchas de las principales calles comerciales de grandes y pequeñas ciudades, literalmente levantadas por las obras del 'Plan E'. Ante el desplome de las ventas y el consiguiente impacto en el empleo, la Confederación Española de Comercio (CEC) alza la voz y pide ayuda a las Administraciones.
El programa de estímulo de la economía local, que tiene su innegable lado positivo y ha creado cientos de miles de empleos, ha dejado sin embargo heridos de muerte a unos 100.000 comercios en toda España, según denuncia Miguel Ángel Fraile, secretario general de CEC, quien teme que la inminente subida del IVA sea «la puntilla».
Un golpe definitivo para un sector que, afirma, «sigue pagando la misma fiscalidad que antes de la crisis pero que ya ha perdido 60.000 puestos de trabajo tras el cierre agónico de entre 13.000 y 15.000 comercios».
Fraile explica que el aluvión de obras de todo tipo, y en especial de peatonalizaciones, se ha hecho la mayoría de los casos «sin control», y sin tener en cuenta las necesidades del comercio, que ve cómo tanto sus proveedores como sus clientes se enfrentan a una carrera de obstáculos para entregar la mercancía o, simplemente, ojear cualquier tienda. «Está teniendo un impacto brutal», asegura el directivo, que denuncia que «los ayuntamientos están en manos de las constructoras».
Lentitud
Una de las quejas de la CEC es la falta de previsión y la «descoordinación en las obras», que hacen que pase el tiempo y los proyectos no avancen a la velocidad que debieran, sin importar si la vida de las tiendas se apaga poco a poco «hasta la ruina», dice Fraile. «La crispación en el comercio es total -alerta- pero, claro, como nosotros no hacemos EREs ni manifestaciones...». «Al final -sentencia- es mucho más fácil echar el cierre y que los servicios sociales te atiendan que pelear y mantener o, incluso, generar empleo».
Ante semejante escenario, la CEC quiere llamar la atención de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el propio Gobierno, a los que demanda «sentido común». Los comerciantes exigen «medidas paliativas» para intentar frenar la cadena de cierres y despidos.
En definitiva, aclara Fraile, medidas sobre todo fiscales que les den un balón de oxígeno con el que poder mantenerse. El responsable de la confederación sugiere rebajas en los impuestos como el IBI o en las tasas municipales. «No tiene sentido que las tiendas comerciales paguen su recibo por la recogida de basuras si entre zanjas y agujeros no hay ni contenedores», señala a modo de ejemplo.
Junto a eso, la CEC demanda planes de reactivación comercial de las zonas más afectadas; sobre todo en las calles menos céntricas que, tras un periodo de obras e incomodidades, pueden perder clientes para siempre.
Pero las obras del 'Plan E' no es el único peligro para el comercio. Fraile advierte de que si el Ejecutivo saca adelante la subida de impuestos el comercio estará sentenciado». Medidas de ese tipo, concluye, «dañan la inteligencia».