El cielo ondulado de crital y acero que el alcalde de Vitoria ansía para parte del Ensanche está nublado y sin visos de que despeje. Tres meses y medio después de que Patxi Lazcoz mostrara con una maqueta virtual su polémica apuesta por cubrir con una estructura arquitectónica la plaza de España, o bien el eje San Prudencio-Dato, e instara a los vitorianos a expresar su parecer, el plan apenas ha suscitado debate. En realidad, parece hacer chocado de lleno con el muro de la indiferencia.
La propia teniente de alcalde, Maite Berrocal, admitió ayer que desde el pasado 1 de junio, cuando el Ayuntamiento colgó en su página web un vídeo con la recreación del proyecto y habilitó un canal para recabar opiniones, apenas se han registrado 4.500 visionados y menos de un millar de 'veredictos'. La mayoría, para más inri, contrarios a que la iniciativa se lleve adelante. Por su parte, el teléfono municipal, el 010, sólo ha contabilizado un centenar de llamadas relativas a este asunto.
Si bien la concejala socialista dijo disponer de otras apreciaciones recogidas «en la calle» -no dijo ni cuántas ni de qué manera se han recopilado-, valoró los datos obtenidos hasta la fecha como «pobres» y «preocupantes». La mano derecha del regidor reveló estas cifras en comisión, a preguntas de EB. La concejala de esta formación, Saioa Castañeda, recordó que el alcalde anunció su controvertida apuesta hace ya quince meses y que, pese al rechazo de toda la oposición, encargó una maqueta virtual por valor de 35.000 euros para mostrarla a la ciudadanía y pedirle que se manifestara a favor o en contra de materializar el plan. «Sin embargo, nunca reveló ni su presupuesto ni su coste de mantenimiento. ¿Cómo pretende que opine la gente si no les proporciona información?», inquirió la edil, quien instó a Berrocal a que despejara esas incógnitas.
Lejos de responder a estas preguntas, la teniente de alcalde se limitó a explicar que las cubiertas se enmarcan dentro del 'plan Alhóndiga', para revitalizar el comercio y la hostelería del centro de Vitoria. «Si bien son relevantes, porque tendrían rango de hito, no son imprescindibles», afirmó. Berrocal señaló que el proceso de debate ciudadano abierto tenía como objetivo «testar nuevas fórmulas, a través de las nuevas tecnologías, para recoger el parecer de los vitorianos. Era un ensayo. En ningún momento pretendimos orientar opiniones», aseguró.
La consulta, en el aire
Ignorados buena parte de sus interrogantes, la concejala de EB volvió a la carga para incidir de nuevo, y sin ningún éxito, en la inversión que conllevaría la construcción de las cubiertas. En este punto, Castañeda remarcó a la política del PSE que el proceso de participación ciudadana se terminará «en dos semanas y seguimos sin saber cuándo y cómo se llevará a cabo la consulta popular anunciada por Patxi Lazcoz».
El pasado mayo, el alcalde anticipó que «un domingo de octubre» convocaría a los vitorianos para que, vía sms, dieran su beneplácito al plan, lo rechazaran o votaran «me gusta, pero no es apropiado en una situación de crisis como la que vivimos». El equipo de gobierno tampoco despejó ayer esta equis. Es más, a preguntas posteriores de los periodistas sobre si la iniciativa sigue en pie, Berrocal lo dejó en el aire. Todo parece apuntar a que el Gabinete Lazcoz quiere olvidar, por el momento, un proyecto para el que no hay dinero ni tampoco entusiasmo ciudadano.
i.o.olano@diario-elcorreo.com