La mujer y el bebé de seis meses que aparecieron muertos el martes en un inmueble incendiado en el barrio de El Retiro de Madrid fueron asesinados por el hijo mayor de la víctima, fruto de una anterior relación sentimental y que convivía con ellos. Gabriel G.E., de 22 años, fue arrestado a última hora de esa misma noche, cuando merodeaba por el escenario del crimen. Tras confesar los dos homicidios, fue ingresado en un centro hospitalario porque padece «algún tipo de trastorno mental y se encuentra en tratamiento», según informó la delegada del Gobierno, Amparo Valcarce. Permanece bajo custodia policial hasta que sea puesto a disposición judicial durante la jornada de hoy.
En un primer momento, y nada más descubrirse los cadáveres, agentes del Grupo de Homicidios de la Policía en Madrid detuvieron al actual compañero de la mujer, Miguel A.M.D., 'Toni'. El hombre, que fue localizado junto a la casa, sentado en un banco y fumando un cigarro, ni se inmutó cuando le comunicaron que su casa se había incendiado. También con problemas psiquiátricos, fue conducido a la comisaría como principal sospechoso de los crímenes. Sin embargo, tras varias horas de interrogatorio, abandonó sin cargos la sede policial descartada su intervención en el caso. Algunos vecinos hicieron que las sospechas de los agentes se dirigieron entonces hacia el hijo mayor de la víctima. Éste fue localizado en las inmediaciones del domicilio familiar por dos agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana que montaban guardia junto a la casa y que le arrestaron.
Martillo de zapatero
Nada más ser trasladado a comisaría, Gabriel G. confesó. Según su relato, reproducido ayer por un portavoz policial, sobre las 7.30 horas de la mañana del martes golpeó a su madre con un martillo de zapatero y después ahogó a su hermano, al que sumergió hasta la muerte en una pequeña bañera. Trasladó los cuerpos a la cocina de la vivienda, los tapó con un plástico y abrió la espita del gas. Su intención era provocar un explosión, por lo que encendió la luz y salió de la casa «como si nada hubiera pasado».
Sobre las cuatro de la tarde del mismo día, impaciente al comprobar que su plan no había dado resultado, Gabriel G. volvió a la vivienda y prendió fuego a varios muebles con un mechero. Esta vez sí que logró desatar el incendio y, acto seguido, huyó. Los cadáveres de María Estela Espinosa Ruiz, de 45 años y su bebé de 6 meses, Miguel Ángel M.E., fueron hallados por los Bomberos después de que los vecinos del edificio alertaran a los servicios de emergencia al ver que salía humo de una de las viviendas. A última hora de la noche, y por razones que no han trascendido, el asesino volvió al domicilio, momento en el que fue capturado.