El lehendakari y secretario general del PSE, Patxi López, se plantea mantener a Rodolfo Ares como 'número dos' del partido tras el congreso que los socialistas celebrarán a primeros de octubre. A pesar de que se barajó la posibilidad de que pasase a un segundo plano tras su entrada en el Gobierno vasco como consejero de Interior, Ares cuenta con serias opciones de seguir siendo uno de los hombres fuertes del partido, junto con el propio López y Jesús Eguiguren, que continuará como presidente de la formación.
A falta de casi dos meses para la celebración del cónclave del PSE, las piezas se están moviendo con gran rapidez. En un principio se dio por hecho que los dirigentes socialistas que habían accedido al Ejecutivo serían relevados en las tareas de dirección del partido. El pasado abril, José Antonio Pastor, líder de Vizcaya, recalcó en una entrevista en este periódico que habría que separar «ambos ámbitos» -el orgánico y el institucional- y que «aquellas personas que se incorporen a tareas del Gobierno dejarán de tener responsabilidades en la ejecutiva». La excepción evidente era el propio López.
Sin embargo, puede haber más de una. Durante los últimos años, Ares ha sido la mano derecha del actual lehendakari y ha actuado como secretario de Organización y portavoz de la ejecutiva. Aunque todavía está por cerrar el organigrama definitivo, en el futuro PSE dejaría ambos puestos para convertirse en vicesecretario general, un puesto que desapareció tras el congreso de 2002 que aupó a López al liderazgo de la formación. Fuentes del PSE matizan que esto «sólo es una posibilidad» y que la «batalla de aquí a octubre va a ser curiosa».
Quien se puede encargar de comparecer ante los medios de comunicación sería José Antonio Pastor, actual portavoz parlamentario, que se erigiría en el hombre del PSE en las comparecencias públicas, mientras López y Ares llevarían la batuta del Gobierno vasco. Además, el consejero de Interior seguiría siendo el que controle el 'aparato' y fije la línea a seguir. Sería repetir algo similar a lo que ocurre con José Blanco y Leire Pajín en Madrid, un «experimento» que algunos miembros del PSE sostienen que «no está saliendo muy bien» y que en Euskadi podría generar un «choque de personalidades». Además, recalcan que habría que ver si a esa portavocía se le suma otro cargo o si Pastor se centra en su labor al frente del 'aparato' de Vizcaya.
Nueva generación
De confirmarse la hipótesis de Ares como 'número dos', dirigiría el partido junto a Eguiguren, que no tiene ningún cargo en el Gobierno. El político guipuzcoano mantendrá su papel habitualmente discreto y con contadas intervenciones públicas, pero con una influencia decisiva en la línea política que siga el PSE.
Pero aún quedan varios frentes abiertos y diferentes dudas por resolver. La designación de Ares no está cerrada y todavía resta por saber quién será el secretario de Organización. Para este puesto las posibilidades son diversas, aunque en determinados momentos ha sonado con fuerza el nombre de Alfonso Gil, concejal en el Ayuntamiento de Bilbao, actual integrante de la ejecutiva de Euskadi y uno de los que más activamente ha participado en la última campaña electoral.
También podrían tener un papel más destacado del que tienen ahora dirigentes como Mikel Torres, alcalde de Portugalete y uno de los exponentes de una nueva generación de socialistas a la que también pertenece, por ejemplo, Eduardo Madina. Ambos están dentro del círculo más cercano a López. Algunos miembros del partido también consideran necesario incluir a una mujer en los puestos destacados de la futura dirección.
A nivel territorial los cambios pueden ser mínimos. En principio, se trabaja con la hipótesis de que sigan al frente de las tres ejecutivas sus actuales inquilinos: Pastor en Vizcaya; Iñaki Arriola en Guipúzcoa; y Txarli Prieto en Álava. Aunque en Vizcaya puede que Pastor ceda su cargo a otro candidato.