Los habían dado por muertos. Los doce soldados del Ejército taiwanés que accedieron el sábado a la zona temían que ni siquiera se pudieran rescatar sus cadáveres, sepultados bajo los ríos de lodo que han devastado por completo el pueblo de Siaolin, donde se han desvanecido sin dejar rastro más de cien viviendas. El país entero había llorado su pérdida, conmocionado y de luto por la catástrofe provocada por el tifón 'Morakot'. Sin embargo, muchos estaban vivos.
En torno a 700 habitantes de tres pequeños poblados previeron lo que iba a suceder y se refugiaron en zonas más seguras de la montaña, cerca de la cima, donde han permanecido casi tres días hasta que, ayer, fueron localizados por los equipos de rescate que han podido acceder en helicóptero a algunos de ellos. Según el Gobierno de la isla, 470 personas han sido ya evacuadas.
No ha sido fácil. La niebla y la lluvia continúan dificultando las labores de rescate, que sólo se pueden llevar a cabo por aire debido al colapso de los puentes. El martes, uno de los aparatos que participan en el despliegue se desplomó en una zona montañosa de Wutai, provocando la muerte de sus tres ocupantes.
«Han vuelto a la vida»
Sin embargo, la noticia de la inesperada resurrección de los vecinos de Saolin, Minzu, y Minsheng, ha supuesto un breve rayo de esperanza para la población de Taiwán. «Es como si hubieran vuelto a la vida», aseguraba a una televisión local, entre lágrimas de alegría, el familiar de un hombre rescatado en Minsheng. No obstante, la antigua Formosa sufre el peor tifón en medio siglo. 'Morakot' se ha cobrado ya la vida de un centenar de personas en la región, y se espera que la cifra final sea mucho más abultada. En su visita a la zona afectada, el presidente de Taiwán, Ma Jing-yeou declaró a la BBC que «puede haber todavía cientos de muertos». Los vivos, sin embargo, recibieron ayer comida y bebida suficiente para resistir hasta que los helicópteros puedan rescatarlos. «Sólo una noche más», comentaban esperanzados los familiares.
Algunos, sin embargo, no podían esperar más, y ayer se vivieron episodios de tensión cuando varios de ellos trataron de romper el cordón militar para acceder a la zona y buscar personalmente a sus seres queridos. Los helicópteros no pueden volar de noche, así que el rescate se reanudará esta mañana. Muchos temen que hoy se descubra la verdadera magnitud de la catástrofe.