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El Senado confirma que Rove dirigió una campaña destinada a controlar la justicia

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Bush destituyó a ocho fiscales por no favorecer a los republicanos
Obama, con la nueva juez del Supremo Sonia Sotomayor. / EFE
Documentos del comité judicial del Senado confirman que el ex consejero presidencial Karl Rove jugó un papel determinante para que varios fiscales generales fueran destituidos por razones políticas, un escándalo que estalló en el crepúsculo de la Administración Bush. Entre las evidencias que implican a Rove hay miles de mensajes electrónicos y testimonios ante el Congreso estadounidense que habían permanecido en secreto hasta ahora.
Según revela 'The New York Times', otros importantes miembros del Gobierno anterior también estuvieron implicados en el caso, que escandalizó al país por la intromisión del poder ejecutivo en los asuntos judiciales. Los ayudantes del ex presidente negaron sistemáticamente su complicidad en los despidos y lo presentaban como un problema interno del Departamento de Justicia, pero los documentos que acaban de divulgarse muestran una descripción detallada de su verdadera participación.
En 2005, apenas un año después de la reelección de Bush, Rove y otros funcionarios comenzaron a presionar para despedir a fiscales que no apoyaban a los republicanos o se mostraban contrarios a perjudicar los intereses de la oposición demócrata. Un mensaje de junio de aquel año revela cómo un ayudante del ex consejero presidencial escribió a un colega para que aconsejara al fiscal de Nuevo México, David Iglesias, a que renunciara a su cargo. La cúpula gobernante estaba muy contrariada por la forma en que este jurista manejó un caso contra los demócratas.
A raíz de las recientes revelaciones, Iglesias acaba de reconocer que estaba «profundamente asqueado» por todo este asunto. «Es exactamente lo que yo temía. Durante dos años y medio he dicho que todos los caminos llevan a Rove», señaló. «He dicho constantemente que él estuvo muy involucrado, y ahora por fin surgieron las pruebas».
Iglesias, junto a otros siete fiscales federales, fue despedido en diciembre de 2006, a pesar de que las evaluaciones periódicas realizadas por el Departamento de Justicia consideraban ejemplar su gestión y su forma de proceder. Otro documento evidenció la participación de Rove en el cambio de fiscales en Arkansas, donde Bud Cummins fue obligado a dimitir para colocar a Timothy Griffin, uno de sus hombres de confianza.
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