Cada hora que pasa es una losa para familiares, amigos y compañeros del club Peña Guara (Huesca) de Óscar Pérez. Pero no hay lugar para la desesperación en estos momentos. El alpinista aragonés cumple hoy una semana atrapado en el Latok II del Karakorum (Pakistán), un monte no tan famoso como sus 'ochomiles' vecinos -mide 7.125 metros-, pero de una dificultad mucho mayor. Óscar se encuentra en una pequeña repisa a 6.200 metros de altitud con una pierna (tibia y peroné, probablemente) y un brazo rotos, y aunque su compañero de cordada, Álvaro Novellón, le dejó ropa de abrigo, alimentos, un infiernillo y cartuchos de gas suficientes para varios días, nadie sabe cuál puede ser su estado una semana después.
Desde que Novellón diera la alarma el sábado pasado (tras comprobar que él solo no podía bajar a su compañero tardó día y medio en descender hasta el campo base), se ha puesto en marcha una gran operación de rescate coordinada por el Peña Guara que está contando con la ayuda del ex director del programa 'Al Filo de los Imposible' Sebastián Álvaro, que casualmente estaba de vacaciones en el Karakorum, y la Embajada española en Pakistán, y la colaboración del Ejército de ese país.
Pero este despliegue se está encontrando con la exasperante lentitud de la burocracia y los militares, cuyos helicópteros son imprescindibles para acelerar el proceso. Ayer, por ejemplo, las dos aeronaves que volaron dejaron a los alpinistas y el material a ocho kilómetros del lugar preestablecido, en la base de la montaña.
Ayuda norteamericana
En un primer momento incluso se barajó la posibilidad de rescatar a Óscar Pérez mediante un helicóptero que llegase hasta él. La idea era arrancarlo de la pared, literalmente, como ya se hizo en 2005 con el esloveno Tomaz Humar en el Nanga Parbat. Por su dificultad y riesgo, este rescate alcanzó relevancia mundial y dio al piloto protagonista una notoriedad tal que el Gobierno paquistaní lo colmó de condecoraciones. Pero las paredes del Latok son mucho más verticales que las del Nanga y Óscar está a más altitud que Tomaz, así que esa opción se ha tenido que desechar.
Por tanto, todas las esperanzas se centran ahora en un equipo de rescate que ascienda la montaña. Hoy mismo tenían previsto empezar a hacerlo Álvaro Novellón, que pese a tener unas congelaciones leves no ha dudado en ir a la búsqueda de su compañero, y el norteamericano Fabricio Zangrilli, que se ha sumado desinteresadamente a la operación. La actitud de Zangrilli reconcilia al alpinismo actual con su vertiente más noble. Tras dos meses en el K2, en los que realizó varios intentos infructuosos a la 'Montaña de las montañas', en cuanto conoció lo que sucedía en el Latok ofreció toda su ayuda.
Sin embargo, la tarea de subir hasta donde se encuentra Óscar Pérez no será fácil. Si todo va bien, Álvaro y Fabrizio tardarán tres días en llegar hasta él. El Latok es una de las cumbres más inaccesibles del Karakorum (la vía en la que sufrió el accidente ha sido intentada 25 veces sin éxito en los últimos años) y además no hay cuerdas fijas, ya que Óscar y Álvaro, dos de los mejores alpinistas españoles del momento, escalaban en estilo alpino.
Así que mientras Novellón y Zangrilli ascienden lo más rápido posible, un grupo de alpinistas estadounidenses, amigos de Fabrizio, se dedicará a equipar la vía para poder descender con la mayor rapidez y seguridad posibles a Óscar López. Además, un equipo formado por algunos de los mejores alpinistas españoles en la actualidad (Simón Elías, Jordi Corominas, Jordi Tosas, Jonathan Larrañaga y Dani Ascaso), todos ellos amigos de Óscar Pérez, llegaron ayer a Islamabad y esperan sumarse lo antes posible a las labores de rescate.