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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Álava

ÁLAVA

El diputado general Xabier Agirre participó ayer en la misa que cada año se celebra en la ermita, propiedad de la familia Martínez de Aragón
13.08.09 -

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«Nunca dejaré de soñar que colocan la placa en honor a mi tío y abuelo en la torre», confesó ayer Alberto Martínez de Aragón al diputado general Xabier Agirre. Una petición realizada en la ermita de San Vicentejo -según Federico Baraibar, construida a partir de 1190 en el condado de Treviño-, que ayer volvió a abrir sus puertas para cumplir con una tradición que se mantiene intacta desde 1963.
La promesa de celebrar cada 12 de agosto -una semana después de la festividad de La Blanca- una misa en honor de José y Gabriel Martínez de Aragón se remonta a hace más de cuatro décadas. A principios de los años sesenta, el presidente de la Diputación de Álava era Manuel de Aranegui y propuso restaurar la Torre de los Mendoza. Para conseguirlo debía pedir permiso a los propietarios, los Echanove, los Rebollo y los Martínez de Aragón. Los dueños aceptaron de buen grado, pero Teresa Arrieta, tía de Alberto Martínez de Aragón, pidió que se colocara una lápida en honor de estas dos víctimas de la represión en la Guerra Civil española.
La sugerencia no se llevó a la práctica, pero, en compensación, se firmó un trato: las tres familias permitieron la restauración de Mendoza, al mismo tiempo que cedían los usos artísticos y culturales a la Diputación. Mientras, la Administración foral se comprometió a celebrar cada año una misa, que se oficiaría en otro de los monumentos pertenecientes a la familia, la ermita románica del San Vicentejo. Además, debería contar con la presencia de un miembro de la institución alavesa.
Ayer, el nacionalista Xabier Agirre, cabeza visible de la Diputación alavesa, cumplió con la tradición un año más. Estuvo acompañado por su esposa, Mari Paz Garagalza.
Tradiciones
Una veintena de miembros del clan Martínez de Aragón se congregaron a las puertas de la ermita de San Vicentejo para honrar a las víctimas de la dictadura, aunque «faltan las nietas mayores que están en Mallorca de vacaciones», comentó Alberto Martínez de Aragón al insistir en la importancia de continuar con las tradiciones. «La placa fue suscrita por petición popular y si en aquellos años era imposible colocarla, ahora no debería ser tan difícil», concluyó en su charla con el diputado general, que asentía y saludaba a la familia.
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