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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Álava

COMISIÓN OLAGUÍBEL. CARLOS SERGNESE ÍÑIGUEZ DE HEREDIA

13.08.09 -

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La estación intermodal
Una persona observa la parcela donde se construirá la estación intermodal. / EL CORREO
El Ayuntamiento de la ciudad aprobó el expediente para la contratación de la redacción de los proyectos y dirección facultativa de las obras del edificio destinado a centro cívico en el barrio de Zabalgana, mediante una muy poco feliz fórmula que ha provocado la presentación irrenunciable del correspondiente recurso interpuesto por la Delegación de Álava del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro.
En las consideraciones propuestas por el concejal del área de Ordenación del Territorio y Vivienda, se señala que se debió convocar un concurso de proyectos y no un procedimiento abierto para la adjudicación de un contrato de servicios.
La diferencia es sustancial. En el primero de los casos la elección se realiza mediante la participación de un jurado, integrado por profesionales independientes, con una acreditada cualificación.
En las manifestaciones del propio titular del área, es simple entender la razón fundamental del por qué del sistema elegido. Éste dice que lo que «necesita un arquitecto para que haga el equipamiento, no una idea. Esa la tenemos nosotros» (sic), advirtiendo que si el colectivo de arquitectos pretende defender sus inalienables derechos, las obras se demorarán.
Nadie duda de la experiencia acumulada en la materia por el Consistorio, lamentablemente no por sus políticos. Estamos dotados de un parque de equipamientos que así lo hacen suponer. Lo que ocurre es que la actitud discrecional sobre la cosa pública, a pesar de nuestros dirigentes, preocupa demasiado a la sociedad y sus agentes, entre los que nos contamos los arquitectos.
La confrontación de ideas es decididamente positiva. Para los fines que pretenden y para la autoridad de la gestión. El increíble espectáculo que nos proporcionan nuestros dirigentes a cuenta de la estación intermodal así lo acredita. Por no contar, ni tienen en cuenta la diagnosis de los profesionales que contratan para que los asesoren.
Permuta inmobiliaria
Nos condenan a soportar un gasto para la construcción de una sede provisoria, cuando desde el 2001 se viene hablando de una estación polivalente soterrada. Nos cuentan que la coyuntura hará impracticable la construcción y explotación de los edificios en superficie, cuando todo el programa del ensanche de la ciudad, a partir del soterramiento del tren, está basado en la permuta inmobiliaria.
Se está dotando de equipamiento a la ciudad, con el horizonte puesto en mañana por la mañana. Y estos no son plazos ni criterios en términos urbanísticos. Es evidente que los responsables tienen, por lo menos, bastante confusión sobre estos temas.
Pero esta actitud no es una circunstancia aislada. Lo mismo sucede con el auditorio. Después de un ímprobo esfuerzo intelectual y económico, después de haber elegido un ganador de dicho concurso, en el que han participado, por ejemplo, profesionales como los autores del 'nido olímpico' de Beijin, se aparca la idea, la decisión y los dineros invertidos, en forma discrecional, para decidir su reubicación y formular el encargo a un especialista en acústica, que hasta ha indicado cómo deben ser las bases formales para la convocatoria del diseño del edificio y que además, con criterio también discrecional, se permite calificar a los concursantes, sometiendo a la economía de la ciudad al riesgo de emplear parte de sus recursos económicos, en indemnizar a los varios que pudieran verse afectados por tal inconsulta actitud.
Gastamos millones para construir algo provisorio. Arriesgamos millones para complacer el ego técnico de un especialista que nada tiene que ver con el diseño y la arquitectura.
En definitiva, y a pesar de los grandes titulares, dignos de fachadas de neón, en el importante ejercicio de hacer crecer la ciudad, que hace tiempo ha sido orgullo y ejemplo, tenemos como resultado la marginación de la sociedad y sus colectivos profesionales, y el fracaso de iniciativas que nos permitan reinventarla permanentemente.
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