La caída de ventas de los soportes musicales se ha cobrado una nueva víctima en la capital alavesa. En este caso, se trata de Disco Láser de Dendaraba, cuya desaparición deja en activo muy escasos representantes del sector, como la tienda homónima de la calle Gorbea o Electra Store, en Cercas Bajas.
«He disfrutado mucho de mi negocio, que ha sido muy personalizado, muy de tú a tú», aseguraba el responsable del comercio. Luis Muñoz añadía que «la música no entiende de clases sociales ni de razas», lo que le ha hecho contar con una clientela muy diversa. Su trabajo «me ha permitido acercarme mucho a la gente. Estas pequeñas tiendas, aparte de permitirles encontrar lo que buscaban, era un punto de encuentro aquí en Dendaraba», reflexionaba el comerciante, que calcula unos 23 años de actividad.
Pero los tiempos han cambiado, tras una década dorada «entre 1985 y 1995». En cambio, «estos últimos cinco años han sido duros y he podido ver cómo la bestia negra ha sido internet». Muñoz expone que «los amantes del disco seguían comprando, pero después de Reyes, la crisis ha terminado de acabar con todo esto».
También han tenido su parte de culpa las grandes superficies. «No cabe duda de que nunca han ayudado. Por ejemplo, la gente que venía de la cuenca del Deba, entre quienes he tenido muchos clientes, tiende a ir más al Boulevard, aunque sea más frío y no exista la cercanía de la tienda pequeña».
En su caso, intentó salir a flote con otras líneas de negocio. «Durante cuatro meses he visto que no recuperaba. Aunque el vinilo está resurgiendo, para mí no ha sido suficiente. También he recurrido a vender objetos de regalos como figuras o bolsos, pero tampoco ha bastado», calculaba Luis Muñoz, que decidió liquidar el negocio antes del ciclo jazzístico de Vitoria, con el que hace años trabajó como tienda oficial.
«Hemos tenido la suerte de tener un Festival de Jazz durante muchos años y que sigue con buen nivel. Por eso, aparte de los superventas, me he especializado en diferentes secciones, como las bandas sonoras -que la gente ha dejado de comprar hace unos tres años-, el jazz o la música new age».
«Cuatro coleccionistas»
El comercio de Dendaraba tenía clientes fijos que acudían cada semana o cada mes, pero en el tiempo las visitas se fueron distanciando cada vez más. «He tenido una clientela fiel, que me ha permitido vivir todos estos años, si bien es cierto que ya el disco ha perdido el aprecio como regalo, como objeto físico. La gente se lo baja, luego lo borra. Ya sólo quedan los cuatro coleccionistas», lamentaba Muñoz.
En este largo tiempo, el comerciante de Dendaraba aseguraba que «me he encontrado con personas muy interesantes, de todo tipo. Y es que el producto es el mismo en todas partes, pero lo que importa es esa relación humana», distinguía el responsable de la céntrica tienda, de la cual «lo mejor ha sido mi clientela», subrayó.
Y lamentó la falta de apoyos. «No entiendo cómo los políticos, siendo algo cultural, no han hecho lo que tenían que hacer. También han tenido su culpa las discográficas o la SGAE, que ha actuado como una recaudadora en la sombra».