Los toros de la ganadería de Dolores Aguirre no han defraudado en este encierro. / Reuters

Los mozos han disfrutado de una carrera rápida y muy limpia. / Reuters

La carrera se ha cobrado tres heridos, pero todos de carácter leve. / Reuters

Sólo un morlaco se ha desmarcado de la manada. / Reuters
Tres heridos leves
Un total de tres personas han sido trasladadas finalmente a los centros hospitalarios de Pamplon, aunque ninguno sufre heridas por asta de toro, según el parte médico facilitado tras la carrera. Según ha explicado a los medios de comunicación el director de Urgencias del Hospital de Navarra, Javier Sesma, dos de los corredores heridoshan sido llevados al Hospital de Navarra, mientras que el otro se encuentra en el Hospital Virgen del Camino.
El primero de los heridos, que fue trasladado al Hospital de Navarra, es un varón de 22 años de Castellón, identificado como F.B.G, que sufre una traumatismo craneal y que fue herido en el tramo de Mercaderes. El segundo de los traslados al mismo centro es un irlandés de 26 años, que corrió en el tramo de Telefónica y que sufre policontusiones.
Por su parte, hasta el Hospital Virgen del Camino de Pamplona ha sido trasladado otro mozo. Se trata de un americano de 48 años, identificado como C.R.D., que sufrió una herida en la cabeza en la calle Mercaderes. El pronóstico de todos los heridos es leve.
El quinto encierro de los Sanfermines, corrido con toros de la ganadería sevillana de Dolores Aguirre (un clásico de los fines de semana de estas fiestas), ha resultado limpio y emocionante, por un morlaco que ha hecho todo el recorrido descolgado, a pesar de lo cual no se han producido heridos por asta.
Un día después de la
muerte en el encierro del joven madrileño Daniel Jimeno Romero, hoy se ha congregado en el recorrido un mayor número de corredores al coincidir con el inicio del fin de semana, aunque este aumento de afluencia no ha afectado al comportamiento de los 'Aguirres, que han completado la carrera en 2 minutos y 51 segundos.
Tras los tres cánticos en los que se pide la protección del santo, los bravos abandonaron a las ocho en punto los corrales de Santo Domingo encabezados por los mansos y agrupados, aunque ya pronto uno de los astados, un burraco, comenzó a quedarse rezagado. La manada hizo el contacto con los corredores con cuatro astados escorados hacia la parte izquierda, aunque no prestaron atención a los mozos y no se registraron por ello grandes incidencias en este tramo, que los bureles realizaron a gran velocidad.
Momentos de tensión
A la entrada de la plaza del Ayuntamiento, un toro que había tomado la cabeza de la manada arrolló a un corredor y atropelló asimismo a otro mozo unos metros más adelante, mientras por detrás le seguían cuatro de sus hermanos junto a los cabestros y el rezagado cada vez a mayor distancia. El grueso de la manada salvó la curva de acceso a la calle Estafeta con limpieza, si bien el sexto toro resbaló y cayó al final de la calle Mercaderes, aunque se levantó sin consecuencias para los numerosos corredores que se habían dado cita en este punto.
En la calle Estafeta se estiró la manada, con un toro en cabeza, seguido de varios cabestros y cuatro 'Aguirres", dado que el sexto seguía en solitario, lo que permitió que los mozos encontraran huecos con facilidad y que disfrutaran ante las astas.
Mientras, el toro rezagado recorrió la calle Estafeta seguido por los pastores, que golpeaban con sus varas a algunos mozos que tocaban al animal, en una carrera que fue limpia, salvo por un pequeño montón de corredores que se formó a mitad de este tramo. También fue limpio el paso de la manada por los tramos de Telefónica y el Callejón, donde nuevamente fue el último el que creó momentos de peligro, al resbalar primero y al ser posteriormente citado por un corredor imprudente, al que el toro embistió aunque sin llegar a empitonarle.
La entrada en la plaza tanto del grueso del grupo como de este último no registró ninguna incidencia y los dobladores pudieron conducir los astados a los chiqueros con facilidad.