El tranvía rompió ayer esa barrera natural que, hasta no hace tanto, separaba lo que era Vitoria de Abetxuko. Al fin, atravesó el Zadorra. La inauguración oficial del ramal del popular barrio pone así punto final a la primera fase de implantación del metro ligero en la ciudad tras meses de retrasos, ya que estaba previsto que ocurriese en abril. Son 2.183 metros -desde América Latina hasta el popular barrio del Norte- que, junto al trazado abierto el 23 de diciembre entre Ibaiondo y Angulema, suman más de siete kilómetros de vías.
El nuevo tramo, donde el tranvía realiza seis paradas, pretende dar servicio a 30.000 vecinos, de los que sólo la décima parte vive en Abetxuko y el resto habita en Lakua-Arriaga. Pero, además de extender el servicio a estas zonas, la inauguración supone que el nuevo medio de transporte alcanza pleno rendimiento. A partir de este momento, las frecuencias en el tronco común del trayecto -entre Honduras y Angulema- se reducen a 7,5 minutos. En los dos ramales, se mantienen cada cuarto de hora. Además, se ha puesto en marcha el 'minutran' un sistema de información en forma de cubo, ubicado a la alto de cada parada, que avisa del tiempo en el que llegará el próximo convoy. Eso sí, el artilugio no estaba fino ayer y no conviene fiarse de él hasta que los técnicos lo ajusten.
Hay más. A partir de hoy entran en vigor los nuevos horarios: el primer tranvía desde Abetxuko saldrá a las 6.07 horas, y el último a las 22.35. Desde Ibaiondo lo hará a las 6.00 y a las 22.45. Y desde Angulema, los primeros partirán a las 6.23 en dirección Abetxuko y a las 6.31 hacia Ibaiondo. Los últimos lo harán a las 22.51 y a las 23.11, respectivamente. Eso sí, los fines de semana el servicio se iniciará media hora más tarde.
Tarjetas y viajes
Y, por último, a partir del lunes será válida la tarjeta Bat Berezi -que ya han pedido 4.000 personas-, ideada para mayores de 65 años cuya pensión sea superior al salario mínimo. Podrá ser utilizada tanto en el metro ligero como en los autobuses, y el precio del viaje será de ocho céntimos (lo mismo que ahora pagan en Tuvisa). Esta tarjeta es una versión de la Bat, cuyo uso ha experimentado un notable crecimiento desde la implantación del tranvía en diciembre. Ya hay 44.000 en circulación y durante los primeros seis meses el 82% de los más de 1,7 millones de viajes se abonaron con este tipo de títulos. Eso sí, en este tiempo 180 personas fueron cazadas por el revisor cuando trataban de viajar sin pagar.
En resumen, ayer fue un día especial y por eso estuvo revestido de la solemnidad propia de los acontecimientos especiales. El ramal de Abetxuko fue inaugurado poco antes del mediodía por el lehendakari, Patxi López, a quien acompañaron el consejero de Transportes, Iñaki Arriola, el diputado general de Álava, Xabier Aguirre, y el alcalde, Patxi Lazcoz. Todo fue cordialidad en pleno culebrón sobre el futuro de la Diputación alavesa, y justo el día en que este periódico adelantaba la negativa de López a impulsar una moción de censura del PSE junto con el PP para desalojar al jeltzale Aguirre. Quienes aún creen en la sinceridad de los gestos habrán apreciado la presencia de la ex consejera Nuria López de Guereñu y los cariñosos abrazos que le propinó su sucesor, Arriola. También el ambiente distendido entre el resto de dirigentes socialistas y peneuvistas. Y quienes le dan más importancia a las palabras, escucharían atentos que todos incidieron en la necesidad de colaborar entre instituciones, superar diferencias y ceder ante el adversario en beneficio de la ciudadanía.
Lo dijo muy claro el lehendakari. Habló de proyectos en los que están implicadas administraciones «con liderazgos diferentes» y presumió de dialogante porque «cuando es necesario aparcamos nuestras diferencias y conflictos». Se refería al tranvía, pero también a la alta velocidad. En relación al metro ligero alavés, López, como «vitoriano de nuevo cuño», lo valoró como un medio de transporte «útil, sostenible y necesario» que tras años de recelos «sólo ha necesitado seis meses para consolidarse». Lazcoz puso la nota lírica al ver en el nuevo ramal un instrumento para juntar «la memoria y la tradición con el color de Vitoria, el color verde». Se refería a esas dos caras de la ciudad que se complementan, «el Casco Medieval y Abetxuko, que forma parte del anillo verde».
Aniversario
Y Aguirre coincidió con el lehendakari al constatar que cuando el 23 de diciembre nació el nuevo medio de transporte lo hizo «con expectativas y recelos. Las primeras se han cumplido, y los recelos ya no existen». E incidió en la necesidad de la colaboración institucional «al servicio de los ciudadanos» porque «Vitoria y Álava las tenemos que hacer entre todos».
Por último, el consejero Arriola dio por zanjados los roces con el Ayuntamiento por el asunto de la regulación semafórica y alabó «su trabajo para interrelacionar el tranvía, el tráfico y los peatones», que ayer convivieron sin problemas.
Todo esto ocurrió en el popular barrio que este año celebra su cincuenta aniversario. Luego, las autoridades realizaron el viaje inaugural hasta Angulema en una atmósfera sofocante -más de 26 grados- y cordial. Una vez allí, el metro ligero prestó su primer servicio comercial de regreso a Abetxuko mientras en la plaza Jesús Guridi una txistorrada popular celebraba el acontecimiento.
Ayer, más de 5.000 personas pasaron por alguna de las seis estaciones del nuevo ramal. En todo el recorrido, el tranvía fue utilizado por casi 19.000. Una cifra abultada si se tiene en cuenta que la media hasta ahora era de 11.000 pasajeros en días laborales, 8.500 los sábados y 5.000 los domingos y festivos. Pero es que ayer todo era especial, y por eso viajar era gratis para los poseedores de tarjeta y costaba unos simbólicos diez céntimos para el resto. Hoy regresa la normalidad.