Las obras de reurbanización de avenida de Burgos empezarán en noviembre o, como muy tarde, en diciembre. El concejal de Desarrollo Urbano, Miguel Gómez Ijalba, presentó ayer el ambicioso proyecto de reforma de la que hasta ahora es una carretera regional para adaptarla a una calle urbana «de pleno derecho».
El proyecto se ha redactado paralalelamente a las conversaciones con la Comunidad Autónoma para su cesión a la ciudad, ya que ésta todavía es su titular. La transmisión llevará aparejada una compensación de entre 600.000 y 700.000 euros, que se entregarán al finalizar la obra, en concepto de lo que hubiese costado cambiar su pavimentación.
No obstante, el diseño del Consistorio es de mayor envergadura y tendrá un presupuesto total de 5,8 millones de euros, divididos en varias fases. La primera, la que comenzará este año, costará 1,6 millones.
Ijalba aseguró que la obra resolverá «el deficiente estado general» de la vía, concretado en la estrechez de la calzada, la ausencia de aceras en algunos tramos, la inexistencia de servicios y mobiliario urbano, la insuficiencia de alumbrado público, el mal estado de los pavimentos, la carencia de medianas y los conflictos que generan los giros a la izquierda.
2,5 kilómetros
Con una longitud de 2,5 kilómetros, avenida de Burgos será la calle más larga de la ciudad. Por todo su recorrido transcurrirá un carril bici que conectará con el que une el parque San Miguel y El Arco, permitiendo así el acceso hasta el parque de La Grajera.
Contará con dos carriles para cada sentido de la circulación, separados por una mediana de dos metros de ancho. A lo largo de la vía se instalarán pasos de peatones elevados, para evitar que los coches alcancen mucha velocidad, y se retirarán los semáforos.
La acera norte tendrá una anchura aproximada de siete metros con una doble hilera de árboles. Tendrá también dos tipos de pavimentos para crear en uno de ellos una zona estancial. La sur tendrá una anchura de 4,5 metros y una sola hilera de árboles.
En cuanto al tráfico, se crearán tres rotondas: una en la intersección de la avenida con Portillejo, otra con la futura prolongación de la calle Francia y una última con la calle Manresa.
Asimismo, se prestará especial atención al Camino de Santiago, con una señalización específica, y al alumbrado, instalando un tipo de farola «muy peculiar» un tanto inclinada.
Todo ello se debe hacer en varias fases debido a que, al mismo tiempo, la zona dejará su carácter industrial para transformarse en residencial a través de varios PERIs. Así, en la primera fase se actuará desde las vías ferroviarias hasta Portillejo para continuar con un segundo tramo hasta el número 68 de avenida de Burgos, un tercero hasta la calle Manresa y un cuarto hasta la rotonda de El Arco.
Debido a esta reconversión industrial, además, algunos tramos no podrán alcanzar la anchura general hasta que las empresas no hayan abandonado la zona.