'Más allá de la duda' es un 'remake' del clásico del cine negro dirigido en 1956 por Fritz Lang, ahora actualizado por el director Peter Hyams. Se trata de una historia policial ambientada en las luchas judiciales entre un periodista joven y ambicioso interpretado por Jesse Metcalfe y un fiscal corrupto a quien da vida Michael Douglas. El filme se estrena este viernes en nuestro país. Decir Michael Douglas es hablar de éxito, de calidad en el cine, de Catherine Zeta Jones y de una dinastía de leyenda en Hollywood. Hijo del mítico Kirk Douglas, Michael regresa de nuevo a la gran pantalla con un personaje de colmillo retorcido. El actor nos recibió en Los Ángeles, poco días antes de partir a Barcelona para promocionar la película. Allí, confesó lo feliz que vive en las Bermudas con su esposa Catherine Zeta Jones y sus dos hijos pequeños, Dylan y Carys.
-¿Vio la película de Fritz Lang?
-Debo reconocer con vergüenza que nunca había visto el original, así que no tengo una base para poder comparar ambas historias. A mí me interesó mucho trabajar con el director Peter Hyams, y con estos actores jóvenes que pertenecen a otra generación.
-¿Qué ha cambiado en su carrera? Ahora se dedica más a producir que a interpretar.
-En cuanto a la producción, lo que he aprendido es a guiarme por el instinto. Trato de encontrar proyectos con los que pueda entusiasmarme. Las cosas han cambiado mucho, supongo que tiene que ver con la independencia. Lo difícil es encontrar un buen guión.
-En los años 80, usted se enfrentó a un juicio por agresión. ¿Ha cambiado mucho Michael Douglas desde entonces?
-Supongo que forma parte de los genes tener temperamento; pero no soy agresivo, como demostré.
-¿Es ahora más dulce desde que ha formado su nueva familia?
-Sí, claro. Y más feliz.
-¿Piensa tener más hijos con Catherine?
-No.
-Hace años usted solía pasar mucho tiempo en España. ¿Por qué ha dejado de ir?
-Porque ahora estoy feliz en las Bermudas.
-¿Cuál es su meta en estos momentos?
-Tener salud. Algunas veces la gente pasa más tiempo siendo agradable con los desconocidos que con la gente que está más cerca de ellos. En demasiadas ocasiones hacemos grandes esfuerzos por tener una buena relación con un extraño, e ignoramos a la persona que comparte nuestro techo. Yo me arrepiento de muchas cosas que no hice en mi anterior matrimonio. Por eso cuido ahora tanto a mi familia. Necesito darles cariño y tiempo. No quiero más arrepentimientos en mi vida. Quiero calidad de vida en mi trabajo y en mis relaciones personales.
-Usted pertenece a una dinastía de actores, ¿Le gustaría que sus hijos continuaran la tradición y se convirtieran en estrellas de cine?
--Mi hijo Cameron ya lo hace. Con él, rodé la película 'Cosas de familia'. Cameron vive en Los Ángeles y está empezando su carrera. Estoy seguro que le va a ir bien. El futuro de los hijos lo tienen que decidir ellos. Lo único que podemos hacer los padres es apoyarles.
Fobias
-¿Hubo algún consejo que su padre le diera a usted y que le sirviera como lección de vida?
-Ser padre requiere una entrega constante, aconsejar en cada momento y estar pendiente de los hijos al cien por cien. Eso fue lo que mi padre me dijo y lo que yo pienso decir a mis hijos.
-¿Ha habido algún momento de inflexión en su vida?
-En el momento en que decidí casarme con Catherine cambiaron mis prioridades. Cuando era joven era muy ambicioso desde el punto de vista profesional. Ahora soy ambicioso, pero con mi familia.
-¿Tener una esposa considerablemente más joven que usted le hace ser consciente de su edad?
-No, hasta que me preguntan por ello. No es algo que Catherine y yo descubriéramos cuando nos casamos. En la foto de la boda se refleja muy bien esa diferencia (risas).
-¿Tiene usted alguna fobia? ¿Hay alguien que le asuste?
-Los tiburones. Cuando nado en la playa, siempre miro hacia atrás.
-¿Qué tal es su vida en las Bermudas?
-Al principio fuimos a vivir a Nueva York, luego decidimos vivir en el campo, pero los fotógrafos estaban siempre encima, así que ella fue la que tomó la decisión de que nos fuéramos a vivir a las Bermudas, que está a cuarenta minutos de avión de Nueva York. Es un lugar fantástico para ver crecer a los niños; no hay fotógrafos y vivimos plenamente la libertad. Aquí cada cual vive pendiente de su propia vida.