El alcalde de Vitoria, el socialista Patxi Lazcoz, aseguró ayer que «sigue sin haber argumentos políticos» para desalojar al jeltzale Xabier Agirre de la Diputación de Álava. Las declaraciones de Lazcoz revelan la dura resistencia de los socialistas alaveses por plegarse a la moción de censura que exige el PP, a pesar de que la dirección del PSE de Euskadi comienza ya a considerarla inevitable. De hecho, su portavoz, José Antonio Pastor, reconoció ayer que su partido «decidirá en los próximos días» si respalda a los populares en su afán por liderar la institución foral.
Otra cosa es la forma de justificar la moción y, sobre todo, la fecha de su eventual presentación, sobre la que discrepan las cúpulas de ambos partidos. El grupo de Antonio Basagoiti insiste en provocar «cuanto antes» el cambio en el Gobierno foral, aunque no se cierra a postergar la iniciativa siempre que obtenga garantías de éxito. La formación de Patxi López quiere ganar tiempo y evitar a toda costa fisuras internas para que la moción, si finalmente es asumida, no sea interpretada como una desautorización a sus dirigentes reacios a ir de la mano del PP en Álava, encabezados por Lazcoz y su líder en el territorio, Txarli Prieto.
Lo cierto es los socialistas alaveses siguen firmes en su negativa frontal y casi unánime a respaldar con sus votos una moción de censura para derribar al Ejecutivo PNV-EA-Aralar del peneuvista Xabier Agirre y aupar al sillón al popular Javier De Andrés. Tras días de mutismo en la ejecutiva alavesa del PSE, Lazcoz rompió ayer el silencio para ratificar su rechazo absoluto a las exigencias del PP. «Yo, como alcalde de Vitoria, considero que sigue sin haber argumentos políticos para cambiar el Gobierno de la Diputación», declaró a EL CORREO. El regidor eludió cualquier otra precisión porque «es un tema muy delicado».
Presiones
El PSE alavés, que hace seis años ya fue obligado por Zapatero a apoyar la continuidad como jefe del Ejecutivo foral del conservador Ramón Rabanera para un segundo mandato, se resiste a que le impongan otra vez desde fuera la línea política y los aliados. Todo apunta a que la mayoría de la organización guipuzcoana -que no ha 'perdonado' políticamente al PNV que arrebatara a Miguel Buen el cargo de diputado general en favor del jeltzale Markel Olano- y la de Vizcaya se inclinan por ceder ante el PP y 'compensarle' con la Diputación alavesa, a cambio de su apoyo cerrado a la investidura de Patxi López y a la gestión de su gabinete. Esta vez no parecen existir las mismas presiones desde Madrid.
Los socialistas alaveses, cuyos máximos dirigentes tienen previsto reunirse hoy para examinar la situación antes de la ejecutiva vasca del lunes, creen que interrumpir su colaboración con el PNV en la provincia tendría negativas consecuencias. Cuestionaría los grandes proyectos del alcalde en Vitoria, rechazados por el PP. Además, pondría en riesgo las opciones de Prieto de convertirse dentro de dos años en diputado general, al devolver a los populares al juego político desde una posición relevante.
Como muestra del 'clima' entre socialistas y populares en Vitoria, un botón. Lazcoz y el portavoz local del PP, Javier Maroto, evitaron ayer saludarse en la primera jornada del debate sobre el estado de la ciudad. Se miraron de reojo.
Los socialistas son conscientes de que tienen un problema con las urgencias del PP y con las reticencias hacia la moción que manifiestan sus compañeros alaveses. Para todo ellos, el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, lanzó ayer un llamamiento en favor del acuerdo. «Estas cosas se hacen por consenso o no se van a poder hacer», subrayó Pastor, que reclamó para su formación la potestad de «marcar los tiempos». A los suyos les pidió «complicidad». A los populares les reconoció que su empeño por gobernar un territorio en el que ganaron hace dos años es «comprensible».