El Alavés ató ayer a su cuarta adquisición. Dani Bouzas engrosa ya la nómina de un equipo en reconstrucción desde los cimientos hasta el tejado para atacar el ascenso a Segunda sin excusa. El centrocampista gallego, un veterano de 35 años, curtido en mil y una batallas en todas las divisiones, llega a Mendizorroza para hacerse cargo de la organización del juego albiazul. Es lo que ha hecho toda su vida, es decir, conducir la pelota y ofrecérsela al compañero en mejor disposición. Es un mediocampista al uso, el cerebro, un tipo con orden y criterio, llamado, en principio, para la titularidad en el centro del campo de Javi Pereira. Se tendrá que bregar en campos duros.
No llega por casualidad. Es una recomendación expresa de José María Cidoncha, hoy secretario técnico del Alavés y ayer compañero de Dani Bouzas en el vestuario del Linares. Además de la complicidad futbolística y de partidos y más partidos en Linajeros, les une igualmente una sana amistad. Cuando se despidió de futbolista, hace sólo unos días antes de partir a Vitoria, Cidoncha se fundió en un abrazo con Dani Bouzas. Tiempo atrás, el primero, defensa, dedicó un gol al segundo cuando éste estaba parado por lesión.
Deudas
Después de cinco temporadas de azulino, con tres fallidas promociones a Segunda, Dani Bouzas anunció anteayer que abandonaba Linares harto de los impagos. «Me deben doce mensualidades entre las dos últimas campañas y así es imposible seguir, por lo que he tomado la decisión de dejar el club con todo el dolor de mi corazón», señaló. Para entonces ya tenía apalabrado su fichaje por el Alavés. Lo hace por una temporada y una más condicionada al ascenso. En Mendizorroza, al menos, encontrará cierta estabilidad en lo monetario y mucha exigencia deportiva.
El paisano de Arsenio Iglesias, 'el brujo de Artexio', estará mañana en Vitoria para ser presentado. Llega con hambre de fútbol. Una fractura frontoparietal en un partido con el Linares le aconsejó reposo las últimas jornadas de la Liga pasada. «Voy muy ilusionadoa. Era mi mejor opción», señaló ayer a este periódico. «El Alavés y Vitoria merecen estar en Segunda. A eso voy», prometió.
«Me encanta llevar la pelota, jugar con ella. El Alavés tendrá que llevar el peso de los partidos y a ello contribuiré yo». Se siente bien, pero el documento nacional de identidad le señala con 35 años. «Me encuentro fenomenal. Estoy bien físicamente, aunque tengo edad. Me motiva el reto de subir». Lo dice un futbolista con una trayectoria total. Ha pasado por Primera, Segunda y Segunda B. Por Sporting, Albacete, Rayo Vallecano, Castellón, Logroñés, Linares... Y ahora toca el Alavés, todo un desafío en albiazul.