Está claro que el complejo de ocio de Gamarra es el preferido de los vitorianos y de vecinos del Alto Deba en los meses de verano. La afluencia de público a estas piscinas es de tal calibre estos días -sobre todo con Mendizorroza a medio gas-, que en jornadas como la del pasado 27 de junio llegaron a bañarse al mismo tiempo cerca de medio millar de personas sólo en las tres piletas. El trabajo de los cinco socorristas que vigilan estas láminas es tan intenso que la empresa responsable de esta labor ya ha pedido al Ayuntamiento que refuerce la vigilancia con un monitor salvavidas más y con una persona que controle el acceso al tobogán blanco y amarillo de la piscina familiar.
Y es que tras casi un mes de rodaje, los trabajadores han elaborado una lista con peticiones que, a su juicio, van a ayudar a mejorar la seguridad en la zona de baño. Además de poder contar con un socorrista más, piden que alguien evite que los más pequeños se tiren por el tobogán de la piscina familiar, lo que ya ha provocado cerca de 70 rescates sólo en el mes de julio. Y es que tras el impulso caen en una zona de más de 1,80 metros de profundidad. «No saben nadar y piden ayuda», relatan los cuidadores.
Estos jóvenes creen que es necesario señalar con carteles o con líneas en el suelo las zonas de profundidad para que tanto niños como padres estén atentos. Porque también ocurre algo similar en una de las piscinas infantiles. Cuando los pequeños dejan de hacer pie, piden auxilio.
Sin megafonía
Deportes ha tomado nota de sus demandas y ya ha dado orden a Mantenimiento de pintar las piletas para señalar mejor las profundidades. Sin embargo, no ve necesario reforzar la cifra de vigilantes. Según explicaron portavoces del departamento que dirige Maite Berrocal, este año Gamarra «cuenta con más socorristas de lo habitual», debido al cierre de la piscina olímpica de Mendizorroza, lo que hacía presuponer que la afluencia al complejo junto al Zadorra iba a ser mayor. El Gabinete Lazcoz estudia junto a la empresa mantener ese refuerzo, pero no aumentarlo, toda la temporada, independientemente de que se abra Medizorroza al completo. Tampoco ve necesario controlar el acceso al tobogán blanco.
Asimismo, los vigilantes solicitan un servicio de megafonía que facilite su trabajo no sólo cuando se pierde un chaval sino también cuando hay que desalojar las piscinas como ante una tormenta. Uno de los motivos que ha obligado a evacuar estos días alguna de las piletas ha sido la aparición de heces debido a gamberradas, lo que obliga a seguir un protocolo de desinfección