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La crisis ha obligado a los bancos a embargar un total de 72 propiedades, casi la mitad viviendas, que se pusieron a la venta por más de 13,6 millones de euros

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Los juzgados vitorianos subastan en seis meses el doble de bienes que en todo 2008
Muchos ciudadanos se quedan sin casa al no poder pagar las cuotas fijadas por el banco. / IOSU ONANDIA
La crisis no se deja sentir sólo en los expedientes de regulación de empleo o en el incremento del paro, sino que va más allá y afecta de lleno a las propiedades de muchos alaveses. No en vano, los juzgados vitorianos han sacado a la venta en los últimos seis meses el doble de bienes embargados que en todo 2008. Se trata de vehículos, modernos ordenadores, locales comerciales y hasta pisos, muchos pisos, que han pasado a manos del mejor postor. «Algunas personas no pueden hacer frente ahora a la cuota fija que pagaban por su vivienda porque han visto que, de repente, la cantidad se duplicaba y encima han perdido el empleo», explica Iñaki González, presidente de la Asociación Profesional de Asesores Fiscales del País Vasco (APAFPV).
Desde el 1 de enero, los ciudadanos interesados han podido pujar por un total de 72 lotes -en los doce meses anteriores fueron 40-, de los que casi la mitad eran viviendas. Pisos modestos, casas con trastero y plaza de garaje, inmuebles en pleno Casco Viejo y hasta apartamentos tutelados se incluyen en la fría lista de asuntos subastados por los juzgados de la capital alavesa. Pero, ¿cómo una persona puede llegar a quedarse sin su propio hogar? «El primer paso suele ser la pérdida del puesto de trabajo, bajan los ingresos que tenías y te privas de ciertos gastos, pero hay otros que no te puedes quitar. Al final, tiras de ese hilo y comienzan los problemas, como el embargo», argumenta González.
Precio de salida
Por el despacho de este asesor fiscal ha desfilado en los últimos meses «mucha gente» con la misma angustia y su equipo ha intentado, con muy pocos frutos, buscar una salida. «Renegociar con los bancos las cuotas de las hipotecas» se presenta como la solución más amable, pero «si consigues que no se queden con tu casa, tienen que acabar pagándola tus hijos», comenta. La peor vía es también la más común en estos tiempos: el asunto llega al servicio jurídico de la entidad financiera y acaba en los juzgados, donde el inmueble va a subasta con el precio inicial que se indicaba en las escrituras de la vivienda. La cantidad «no suele subir» de forma notable durante la puja, advierte el presidente de la asociación.
Así, entre los embargos de este último semestre destaca un conjunto de apartamentos tutelados por valor de cinco millones de euros, una parcela en suelo urbano por 580.000 o, en el apartado de vehículos, un coche marca Mercedes con un primer precio de 25.655 euros. Los ciudadanos «más hábiles y acostumbrados al negocio» se presentan como las personas que mayor tajada pueden sacar de estas subastas pues, tal como recuerda González, «una vez comprado, ya es tuyo y puedes ponerlo a la venta como quieras». Sin embargo, hay pujas mucho más jugosas en las que, a priori, participa hasta el más inexperto en estas lides. Los ordenadores último modelo, con un precio de salida de tan sólo un euro, son un buen ejemplo. En total, estos concursos dejaron 13.661.314,59 euros, una cifra que ni siquiera se alcanzó a lo largo del pasado año.
Y si llegar a una situación de embargo resulta hoy bastante más sencillo de lo que uno imagina, hacerse con alguno de estos bienes tampoco parece complicado. Los interesados -pueden consultar las diferentes subastas en los boletines oficiales y en la web www.justizia.net- tan sólo deben ingresar en el banco indicado el 20% del valor del artículo que desean obtener y, en caso de haber quedado como mejor postor, añadir la cantidad que falte hasta completar el precio definitivo.
Eso sí, el embargado puede acabar con los sueños de quien se haya encaprichado de sus propiedades pues hasta unos minutos antes del inicio de la subasta tiene opción de pagar la deuda. El asesor fiscal reconoce que este final feliz se produce en contadas ocasiones. «La banca es una maquinaria que pisa lo que sea y te embarga todos los bienes hasta que cubre lo que necesita». Para los próximos meses, hasta final de año, se prevé la celebración de 45 concursos más.
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