La última cadena de operaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad a los dos lados de la frontera ha puesto de relieve que ETA ha decidido basar su actuación en España en comandos compuestos por 'legales' -no fichados por la Policía- y con el historial más libre de antecedentes que puedan conseguir. Una estrategia que es distinta en Francia, convertida ya en la gran base de retaguardia donde los 'liberados' -fichados- se encargan del adiestramiento en el uso de armas o explosivos, de la gestión de los arsenales y de mantener el funcionamiento de la banda en la clandestinidad. Ante la continuas caídas, muchos de ellos, jóvenes y con no demasiada trayectoria, han ascendido a cargos directivos en poco tiempo para sustituir a sus jefes arrestados.
Haber dejado la acción en manos de 'legales' está también vinculado con el descenso de la operatividad de la banda. El comando más activo de ETA en los últimos años fue precisamente el 'Vizcaya', del que formaba parte el detenido el sábado, Asier Borrero. El grupo estaba dirigido por dos 'liberados', Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, y permaneció en activo cerca de dos años; cometió más de una veintena de acciones, entre ellas, el asesinato del Guardia Civil José Manuel Piñuel en la casa cuartel de Legutiano.
Los 'legales', con una menor preparación, han sido detenidos en la mayoría de ocasiones sin llegar a actuar. En octubre de 2008 el Cuerpo Nacional de Policía arrestó a cuatro miembros del comando Nafarroa a los pocos días de que hubieran cruzado la frontera. En abril, la Policía detuvo también al jefe militar de ETA Jurdan Martitegi cuando se disponía a impartir un curso de explosivos así como órdenes para atentar con motivo de la investidura de Patxi López como lehendakari. El miembro no 'fichado' del grupo, Alex Uriarte, carecía de antecedentes y daba clases de Ética en un colegio de Vitoria. No habían llegado a actuar.
Otro comando 'legal' desarticulado recientemente ha sido el 'Mikelats', desmantelado en junio con 75 kilos de explosivos. No pudo cometer ninguna acción. El grupo, formado en 2007 y cuyos miembros ingresaron el miércoles pasado en prisión, disponía de información para atentar y del material necesario, pero, tras quedarse aislado de la dirección en Francia, había paralizado su actividad.
Los últimos 'legales' operativos fueron responsables de los asesinatos de Inaxio Uria e Isaías Carrasco. La diferencia de este grupo con respecto a los anteriores es que un 'liberado' -Iurgi Garitagoitia, arrestado el sábado- dirigía sus acciones sobre el terreno. Como en los anteriores casos, la banda había elegido a miembros sin ningún tipo de antecedentes para evitar la persecución de las fuerzas de seguridad. Uno de sus componentes era Beñat Aguinagalde, un estudiante de Medicina que ya había aprobado el MIR y sin contactos conocidos con la violencia callejera al que se le imputan directamente las muertes del empresario de Azpeitia y del ex edil socialista.
Tres semanas de jefe
En Francia, mientras tanto, las fuerzas de seguridad han arrestado a los 'liberados' de la banda que, en muchas ocasiones, por la misma presión policial habían ascendido a puestos directivos en la banda para sustituir a los miembros de la cúpula detenidos.
El caso más significativo es el de Martutegi. En julio de 2008 huyó a Francia tras la desarticulación del comando Vizcaya y en diciembre de ese mismo año ya era el responsable de los comandos. En abril, diez meses después de su huida, fue detenido cuando coordinaba los 'taldes'.
El 'relevo' más rápido en la dirección militar de la banda durante los últimos años ha sido el de Aitzol Iriondo, 'Gurbitz', quien únicamente estuvo al frente de los comandos tres semanas. Él era el sustituto de Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki'.