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06.07.09 -

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Para el presidente, Felipe Calderón, y su guerra a muerte contra el crimen organizado la jornada electoral de ayer constituía una reválida en la mitad de su mandato. Según los sondeos, el gubernamental Partido Acción Nacional (PAN) no iba a pasar la prueba y perderá la mayoría de la Cámara de Diputados.
Más de 77 millones de votantes estaban llamados a participar en las elecciones legislativas para renovar los 500 parlamentarios que componen la Cámara de Diputados -300 por votación directa y 200 por proporcional-, elegir 6 de 31 gobernadores, además de cientos de cargos locales.
La desconfianza en los políticos -algunos relacionados con el narcotráfico y la corrupción-, la crisis económica y la violencia que desangra al país hicieron que la abstención rondara el 50%. Intelectuales y destacadas figuras de la sociedad mexicana llamaron al voto nulo.
Tras depositar su voto en un colegio situado a 300 metros de la residencia oficial de Los Pinos, Calderón declaró que «hoy (por ayer) es el día del voto ciudadano. El voto es un derecho y un deber que millones de ciudadanos tienen en todo el mundo. Posee la libertad de hacerlo y debemos de hacerlo por México».
Todo apuntaba a que el opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) alcanzará la mayoría que tenía en 2000, cuando el PAN acabó con sus setenta años ininterrumpidos de gobierno, dando la vuelta a la tortilla. El PAN quedaría como segunda fuerza, seguido del izquierdista de la Revolución Democrática (PRD), que en el 2006 se quedó a medio punto de llegar a la presidencia.
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