De cola de león a cabeza de ratón. El Deportivo Alavés es señalado desde todos los frentes como el 'coco' del Grupo I de Segunda B. El grande de la competición. Será el rival a batir, el que motive más 'días del club' en sus visitas. Y a los vitorianos no les queda otra que asumir su rol. Porque los datos también le conceden ese honor. Por historia, estadio, afición y presupuesto.
Porque el 'Glorioso', nacido en 1921, es de los veteranos de la división. Sólo hay dos clubes más antiguos, el Barakaldo, fundado en 1917, y el Racing de Ferrol (1919), mientras que existen otros coetáneos como Ponferradina (1922), Lemona (1923), Izarra (1924) o Mirandés (1927). Pero nadie de ellos presenta su trayectoria.
Ninguno de sus compañeros de viaje puede presumir de haber militado once temporadas en Primera División y de haber competido en Europa. De hecho, sólo el Compostela (4) y la Leonesa (1) conocen la máxima categoría nacional. Ocho equipos ni siquiera han pisado todavía la de plata (Lemona, Osasuna Promesas, Izarra, Mirandés, Ciudad de Santiago, Celta B, Zamora y Guijuelo).
Si a ello se añaden dos participaciones europeas y un subcampeonato de la Copa de la UEFA, el apartado histórico no deja dudas sobre la supremacía del Alavés en su desventura por Segunda B.
Campos pequeños
El campo y la masa social no hacen sino incrementar esa sensación. A la espera de la respuesta de la parroquia albiazul, pocos equipos se acercan a los 5.000 abonados, objetivo marcado por la directiva de Fernando Ortiz de Zárate. El Barakaldo, por ejemplo, tuvo 2.124 socios la pasada campaña y sólo el Pontevedra y la Ponferradina superaron los 4.000 -sin contar los filiales, que tienen los del primer equipo-.
Los estadios, por norma, son pequeños. Bastante más que Mendizorroza (19.900). Únicamente Pasarón (Pontevedra, 16.500), Antonio Amilivia (Cultural, 13.451), San Lázaro (Compostela, 13.000), La Balastera (Palencia, 12.500) y A Malata (12.043) superan los 10.000 espectadores de aforo. Hay otros como Arlonagusia (Lemona) o el Municipal de Guijuelo que se quedan en 1.500 plazas, además de las instalaciones de entrenamiento donde suelen jugar los filiales como Bilbao Athletic (Lezama), Osasuna Promesas (Tajonar) o Celta B (A Madroa).
Todo esto se traduce en presupuestos menores. Si el del Alavés puede rondar los 2,5 millones en su capítulo ordinario -el probable y extraordinario se disparará a los 6,5-, sólo se pueden acercar en este apartado la Ponferradina, que la pasada campaña tuvo 2,1 o el Pontevedra (2), a la espera de los números que presentan los clubes que cambian de categoría como el Eibar, que ha bajado con el Alavés, o el Mirandés, que ha subido y el anterior no llegaba al millón.
Traducido a potencial deportivo, son precisamente Ponferradina y Pontevedra dos de los equipos llamados a estar arriba, junto al Eibar, el propio Alavés y otros como el Racing de Ferrol o el Zamora. Eso a priori, atendiendo a la configuración de un grupo que aglutina tres filiales y cuatro recién ascendidos (Mirandés, Izarra, Palencia y Compostela).
Nombres propios
Pese a todo, también hay jugadores a seguir. Desde ilustres como Chema (Cultural, ex Valladolid), De Paula (Ponferradina, ex Real Sociedad) o Agostinho (Palencia, ex Málaga) a veteranos como Curro Vacas (Zamora), Limones (Zamora), Borreguero (Ponferradina), Solaun (Lemona) o Corredoira (Racing de Ferrol).
Y, evidentemente, ex albiazules -Ian Uranga (Barakaldo), Nacho (Ponferradina), Vega (Ponferradina)- y jugadores alaveses, como Aitor Blanco (Palencia), Txejo (Sestao), Eneko López de Munain (Lemona) o Txiki (Barakaldo), entre otros, como los varios que, a la espera de ver qué pasa con la plantilla, actúan en el Mirandés (Gámiz, Guevara, Marín, Tato...).