El culto a los muertos y el excesivo amor a una persona han cobrado fuerza en los últimos días a raíz de la desaparición de Michael Jackson, bien sea como negocios y serpientes de verano o como meros recursos para consuelo de admiradores y solaz de mitólogos.
Porque ahora es un vídeo terminal, mañana un funeral, pasado un homenaje con la construcción de un memorial, al otro una grabación inédita y más tarde el lanzamiento de unos duetos o una subasta de recuerdos nostálgicos a millón el gramo. Y luego falta, por supuesto, el pleito por la custodia de los niños, el debate sobre la herencia y la sucesión múltiple por los derechos de la marca, asuntos todos que pueden alimentar la fiebre y el negocio durante más de un siglo y medio.
La fama es así: caprichosa en su elección, exagerada en la mitificación del mortal, perseverante en su embrujo y hasta cruel y asesina cuando aplasta y abruma. Pero también la idolatría y el negocio son como son: irracional y exagerada la primera, frío y descarnado el segundo. Irracional la idolatría, sí, porque se busca la fama idealizada antes que la felicidad, divinizando al mortal que se transforma en eterno. E insensible y desalmado el negocio, también, porque primero aprovecha la absurda idolatría para después convertirla en necrolatría y más tarde en rentable comercio de honesta apariencia y de estable duración.
Tendremos a Michael Jackson para siempre, en fin, algunas veces como mito inmortal por aclamación y otras más como industria o marca que prima al producto por encima del hombre. Además, y lo mismo que pasó con Carlitos Gardel, cada día cantará y bailará mejor, porque sus discos y sus vídeos ensayan todas las noches.
ARTE
¿Crisis, qué crisis?
No hay crisis para Jeff Koons, el famoso artista que no sólo es el padre y el creador del perrito Puppy -el que vive junto al Guggenheim-, sino también un valor intocable para una crisis que golpea al mercado del arte. Lo digo porque no hay muchos casos de artistas que sepan aprovechar una recesión sin precedentes. De hecho, Koons acaba de inaugurar una retrospectiva consagrada a su obra en la Serpentine Gallery de Londres, al tiempo que no para de recibir encargos. Incluso, su conocida serie de esculturas de Michael Jackson ha visto incrementada de forma astronómica su cotización, como consecuencia del fallecimiento repentino del artista norteamericano.
Ahora bien, donde Koons raya a gran altura es en su último proyecto encargado por el Museo de Arte de Los Ángeles. Se trata de una gigantesca locomotora ferroviaria, cuyo coste aproximado de construcción y montaje será de 25 millones de dólares -17,8 millones de euros-, el precio más caro de la historia del arte, superando la calavera de diamantes creada por el británico Damien Hirst.
Ni que decir tiene que la gigantesca locomotora ideada por Koons tendrá efectismos tan grandilocuentes como unas ruedas que se mueven o una chimenea de la que saldrá vapor. También irá pintada en colores amarillo y rojo intenso, lo cual garantiza el espectáculo. Con todo, lo más gracioso es que Koons insiste en la idea de que se ha inspirado en la connotación sexual que tenía una vieja locomotora Baldwin de 1943, de la que su escultura es réplica. Es más, el peculiar artista estadounidense apunta que su particularísima locomotora moverá las ruedas con rapidez progresiva hasta alcanzar el orgasmo. Pues nada, ver para creer.
TEATRO
El éxito de Reza
Extraordinario éxito el de la autora francesa Yasmina Reza, que acaba de obtener en el Radio City Hall de Nueva York tres premios Tony, entre ellos el de mejor obra teatral, por la adaptación de 'El dios de la masacre', interpretada por James Gandolfini, el conocido actor de la serie televisiva 'Los Soprano'. La obra fue estrenada con gran éxito en Francia el año pasado, con un reparto que incluía a la actriz Isabelle Huppert.
Calificada como un magistral retrato de la incivilidad de la gente civilizada, 'El dios de la masacre' relata un encuentro entre dos parejas de padres para discutir sobre la bofetada propinada a uno de sus hijos. Así como con su anterior obra, 'Arte', la dramaturga francesa compuso al hilo de la subjetividad del arte un excelente retrato de la sociedad contemporánea, en esta ocasión repite trasfondo aunque con guión y diálogos centrados en el discurso moderno sobre las maneras y la tolerancia.
La nueva obra lleva el camino de convertirse en un fenómeno global, tal y como sucedió con 'Arte'. Por el momento, a los tres premios Tony le ha precedido un premio Lawrence Olivier en Londres, el principal galardón de la escena teatral británica. ¿Hay estreno previsto en España? Pues por el momento no. De hecho, en nuestro país todavía sigue representándose la obra 'Arte', con distintos montajes. Es el caso del Palacio Euskalduna, en el que se anuncia ya para la Semana Grande de Bilbao una versión con Luis Merlo e Iñaki Miramón. No hay vanguardismo teatral en Bilbao, ya se ve, salvo que hablemos de los estrenos de ilustres como Arturo Fernández o Antonio Gala. ¡País!