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Sociedad

04.07.09 -

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Los 29 alcaldes del País Vasco francés por cuyos términos municipales debe pasar la futura línea de la alta velocidad entre Burdeos y Hendaya se reunieron el jueves en Urrugne para mostrar su rechazo al proyecto. Los mandatarios criticaron las cifras anunciadas por el ente gestor de las infraestructuras ferroviarias galas, RFF -que venían a justificar la pertinencia de un nuevo corredor en dirección a España desde Burdeos-, y aseguraron que estaban «hinchadas». Insistieron en que la modernización de la actual línea entre Bayona y Hendaya debería bastar para absorber el incremento previsto del tráfico de pasajeros y de mercancías.
Por contra, los principales representantes de la región francesa de Midi Pyrénées apoyan el TGV y piden que Toulouse esté conectada por la alta velocidad con Burdeos e Irún por el Oeste y con Narbona, Barcelona y Marsella por el Este.
El proyecto para llevar la infraestructura ferroviaria hasta la muga ha sido objeto de polémica en las últimas semanas. A comienzos de junio, la actual ministra de Justicia, Michèle Alliot-Marie -que era entonces titular de Interior- anunció que se suspendían los estudios para construir el nuevo corredor entre Bayona y la frontera española. La ministra, que también es la alcaldesa adjunta de San Juan de Luz, justificó el abandono del proyecto al considerar que tendría un fuerte impacto medioambiental en la costa vascofrancesa.
Ese anuncio provocó reacciones de descontento tanto del presidente de la región de Aquitania, el socialista Alain Rousset, como del alcalde de Burdeos, el conservador Alain Juppé. Esta semana, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, entró en el debate con una carta enviada a Juppé en la que le confirma que «los estudios, así como la puesta en servicio de una nueva línea, continuarán para responder, cuando llegue el momento, a la saturación de la línea existente», misiva que también recibió Zapatero.
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