El nuevo Gobierno vasco presidido por Patxi López y el pacto de estabilidad PSE-PP provocan recelos en la sociedad vasca. Dos de cada tres vascos desconfían del Ejecutivo surgido tras las elecciones del 1 de mayo y la misma proporción se muestra en claro desacuerdo con la entente entre socialistas y populares para apuntalar el cambio en Ajuria Enea. Así lo revela el último Euskobarómetro realizado por la Universidad del País Vasco, con 1.200 entrevistas a domicilio entre el 18 de mayo y el 5 de junio pasados.
La mala percepción social del Gabinete López no sólo se ciñe a los seguidores de aquellos partidos que han sido relevados del poder, sino que también aglutina a porcentajes significativos de quienes votan al propio PSE y al PP. Si entre los simpatizantes de las fuerzas nacionalistas un 86% cree que no se puede esperar mucho del actual Gobierno vasco, la desconfianza alcanza a algo menos de la mitad de los votantes populares. Sólo entre los fieles al PSE y a UPD el Ejecutivo suscita una sensación mayoritaria de optimismo sobre su labor en la Administración autonómica.
El panorama no mejora a la hora de evaluar el acuerdo que Patxi López y Antonio Basagoiti suscribieron para impedir que Juan José Ibarretxe continuara al frente de la Lehendakaritza. Mientras el 61% de los encuestados asegura estar en desacuerdo y sólo uno de cada cinco lo defiende, el estudio sociológico subraya cómo el pacto de estabilidad no provoca unanimidad entre las bases socialistas. Aunque cuatro de cada diez seguidores del PSE está a favor de esta entente, otros tres de sus compañeros de partido reconocen que no les gusta ir de la mano del PP. En esta línea, sólo una quinta parte de los ciudadanos cree que el nuevo Gobierno será «mejor» que el de Ibarretxe, frente al 39% que dice que lo hará «peor» y el 32% que no cree que vaya a haber diferencias.
De hecho, los entrevistados habrían preferido que peneuvistas y socialistas hubieran llegado a un acuerdo para reeditar los gobiernos de coalición de la época de José Antonio Ardanza. Lo deseaba el 50% de los ciudadanos, frente al 25% que lo rechazaba. El trabajo subraya, en este sentido, cómo era la opción preferida de casi siete de cada diez votantes socialistas y de seis de los peneuvistas. Además, era el pacto que más apoyo suscitaba en cada uno de los tres territorios.
Falta de legitimidad
La encuesta, que arrancó apenas dos semanas después de la investidura, demuestra, según su coordinador, el catedrático Francisco Llera, que el nuevo Ejecutivo debe aún «ganarse la confianza» de la sociedad y hacer esfuerzos para ello porque los ciudadanos no le van a dar su respaldo «gratis» al haber «calado» la idea difundida desde los partidos nacionalistas de que el cambio de Gobierno «no tiene legitimidad». Así lo cree el 73% de los nacionalistas y casi la mitad de los que se abstuvieron en las pasadas autonómicas. La sensación de decepción también se sustenta en que seis de cada diez vascos no ha quedado satisfecho con los resultados del 1-M y en que un tercio de la población cree que la exclusión de la izquierda radical ha favorecido a los socialistas y perjudicado al PNV.
Estos resultados provocaron una rápida contestación por parte del propio lehendakari y del líder del PP. Ambos restaron importancia a la desconfianza suscitada y se mostraron convencidos de que darán la vuelta a esa percepción en los próximos cuatro años. Mientras López insistió en que el suyo es un Gobierno «sólido» y al servicio de «todos» para «resolver problemas» -idea que también transmitió la vicepresidenta del Ejecutivo central María Teresa Fernández de la Vega-, Basagoiti justificó los datos del Euskobarómetro como «consecuencia de haberse sembrado muchos años el odio al no nacionalista» desde las fuerzas independentistas.
Los entrevistados, que en una amplia mayoría -del 80%- reconocen que tenían decidido su voto antes de las autonómicas, también valoran la labor de oposición que está llevando a cabo el PNV. Con disparidad de criterios. Si bien uno de cada tres respalda el comportamiento de Iñigo Urkullu, otra cantidad similar de vascos lo critica. La mayoría, tanto dentro como fuera del partido, coincide en reclamar a esta formación «una oposición responsable», con porcentajes que superan el 40%. Dos de cada diez ciudadanos cree, además, necesario que los jeltzales colaboren con el Gabinete López.