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CC OO y UGT se levantaron de la mesa de negociación después de que la CEOE volviera a exigir un despido más barato y menos cotizaciones sociales
04.07.09 -

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El diálogo social de Zapatero entra en crisis por el desacuerdo entre sindicatos y patronal
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, durante una reunión del diálogo social. / EFE
El diálogo social iniciado hace casi un año bajo loa auspicios del Gobierno central atraviesa su primera gran crisis. Y «gorda», según uno de los interlocutores. Hasta el punto de que CC OO y UGT han mencionado por primera vez la posibilidad de convocar una huelga general ante los planteamientos «maximalistas» defendidos por la patronal y la actitud «condescendiente» del Ejecutivo socialista con algunas de las demandas empresariales. Los secretarios de acción sindical de ambas centrales, Ramón Górriz y Toni Ferrer, se levantaron de forma airada de la mesa de negociación en la tarde-noche del pasado jueves después en protesta por la actitud de la CEOE, lo que ha situado el proceso al borde del abismo.
Las pretensiones de la patronal pasan por una rebaja de las cotizaciones sociales de entre tres y cinco puntos; el abaratamiento del despido mediante la instauración de lo que denomina «contrato del siglo XXI» -con una indemnización de 20 días por año trabajado-; mayores bonificaciones en los EREs -el 100% durante un año frente al actual 50% durante nueve meses-; la exención del pago del salario en las bajas por incapacidad laboral entre los días cuarto y décimo quinto, que ahora corren a cargo de las empresas y, finalmente, aumentar la liquidez del Instituto de Crédito Oficial (ICO) ya que las líneas actuales «no están funcionando».
La gota que colmó el vaso de la paciencia sindical fue, al parecer, la comprensiva acogida a las reivindicaciones de la CEOE mostrada por el representante del Gobierno en la negociación, Javier Vallés, director de la Oficina Económica de La Moncloa.
Los interlocutores de CC OO y UGT ya acudían a la cita molestos por el nuevo documento que había elaborado el Ejecutivo. Según el secretario de comunicación de Comisiones Obreras Fernando Lezcano, apenas contenía modificaciones con respecto al anterior, «y sólo eran de forma, no de fondo»; unos cambios «insustanciales» en palabras del ugetista Toni Ferrer.
Estrategias
La propuesta del enviado de José Luis Rodríguez Zapatero contemplaba una mínima extensión del seguro de paro a los colectivos que hayan agotado la prestación, y una reducción de sólo medio punto de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, punto este último que también dejaba insatisfechos a los empresarios.
Para los sindicatos, el hecho de que la patronal retome su propuesta de máximos, después de que ya había atemperado sus exigencias en reuniones anteriores, tiene como objetivo hacer fracasar las negociaciones, ya que no estaría dispuesta a dar bazas a José Luis Rodríguez Zapatero. Fuentes sindicales subrayan que la foto de un acuerdo en el diálogo social sería muy positiva para el Gobierno, que abordaría reforzado la negociación de los Presupuestos para 2010. Su minoría parlamentaria no le garantiza su aprobación. Si fracasa el proceso, el Ejecutivo «quedaría a los pies de los caballos», afirman.
Sin embargo, desde las filas empresariales se apunta que detrás del gesto protagonizado por CC OO y UGT puede ocultarse su intención de sustituir al negociador de La Moncloa por otro que pudiera ser más favorable a planteamientos laborales que a los estrictamente economicistas. Una demostración de fuerza para recordar a Zapatero que, hoy por hoy, los sindicatos son su principal soporte.
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