La decisión del Gobierno de prolongar la vida de la central nuclear de Garoña hasta 2013 ha provocado una casacada de reacciones en el mundo político. La mayoría de ellas, además, críticas con la medida. El portavoz del PNV en la Comisión de Industria del Congreso, Pedro Azpiazu, ha señalado que se trata "una solución intermedia" que "probablemente no contentará ni a unos ni a otros". El diputado nacionalista vasco ha destacado que ha sido una decisión "salomónica", "esperable" y "prudente" porque fija el cierre "para una fecha concreta, alargándola dos años más sobre la fecha prevista inicialmente". "Puede ser una salida", ha agregado
Por su parte, la responsable de Comunicación de la Ejecutiva Nacional de Eusko Alkartasuna (EA), Ikerne Badiola, ha considerado que el Gobierno central ha "desautorizado" al PSE y al Ejecutivo vasco con su decisión de cerrar la planta nuclear en 2013. En una nota, Badiola ha opinado que con la decisión de prorrogar la actividad hasta ese años el Gobierno "se ha vuelto a plegar a los intereses de las compañías eléctricas, que tienen hasta 2013 para seguir sacando rendimiento económico, traducido en millones de euros, de una central totalmente amortizada".
La dirigente de EA ha denunciado que la central nuclear "no ofrece las necesarias garantías de seguridad" y ha instado al Gobierno a poner en marcha "sin demora el plan de activación económica de la zona y el plan para la gestión de los residuos nucleares". En cualquier caso, ha reclamado al Gobierno que se centre en dar trabajo a todos los empleados afectados "para que no se vean sin trabajo cuando cierre la central". El PNV ha solicitado en repetidas ocasiones el cese "inmediato" de la actividad de la planta.
Por su parte, la formación IU de La Rioja ha considerado hoy "incomprensible" e "inexplicable" la decisión sobre Santa María de Garoña. En un comunicado, ha añadido que "no sólo no tiene justificación posible, sino que supone un claro incumplimiento del programa electoral del PSOE, que hablaba del cierre progresivo de las centrales nucleares y de no prorrogar en ningún caso la actividad de ninguna central que hubiera terminado su vida útil, como es el caso de la de Garoña". Además, ha indicado que está "demostrado" que "Garoña tiene graves problemas de seguridad, está totalmente amortizada y supone un grave peligro para su entorno, que abarca amplias zonas de la Comunidad Autónoma de La Rioja".
El PP de Castilla y León asegura que la decisión tomada por el Ejecutivo es "frívola, caprichosa e irresponsable" porque supone un "disparate económico" para la región y para la zona donde está asentada la central nuclear. Sobre el plan industrial para paliar el efecto sobre el empleo que tendrá el cierre de la central anunciado por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, la formación considera que el Gobierno debe ofrecer "proyectos más serios" que los presentados hasta el momento.
Fernández Mañueco, su portavoz, ha insistido en que la postura de su partido es la de mantener la actividad de Garoña porque el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha avalado su seguridad para los próximos diez años y porque el cierre supondrá la pérdida de 1.000 empleos vinculados directa o indirectamente a estas instalaciones nucleares. "Lo que más duele" al dirigente del PP es que el PSOE de Castilla y León haya mostrado una "sumisión absoluta" respecto a su partido a nivel nacional.
A su vez, la patronal de empresarios de Castilla y León (CECALE) ha expresado su "malestar" por el anuncio del Gobierno. En un comunicado, CECALE califica de "insensata, incongruente y dogmática" la decisión gubernamental, augura subidas en el precio de la electricidad y asegura que se está actuando contra los intereses energéticos en un momento de dificultades económicas. Para los empresarios, "esta incomprensible decisión es, a su vez, contraria también al espíritu de la Ley de Energía Nuclear pues no se dan en las motivaciones las circunstancias excepcionales de interés nacional exigidas por la legislación vigente para cierres sin justificación técnica o de seguridad".
Un ejemplo, para Morán
Sin embargo, el secretario de Medio Ambiente del PSOE y Desarrollo Rural, Hugo Morán, ha asegurado que el cierre de Garoña en 2013 es un ejemplo de cómo se deja atrás el pasado y se abre "al futuro". En un comunicado, Morán ha puntualizado que es una decisión "clave" que implica diseñar lo que el presidente del Gobierno anunció en el debate sobre el Estado de la Nación: un nuevo modelo económico sostenible con un nuevo modelo energético basado en fuentes renovables, en energías limpias".
El dirigente socialista ha aclarado que en los últimos 30 años en Europa se han cerrado otras tantas centrales nucleares, y que quienes dicen que el futuro está en seguir una línea ficticia del renacimiento de la energía nuclear "están construyendo un mensaje falso". En su opinión, todos los países de nuestro entorno europeo apuestan por un nuevo modelo en el que la energía nuclear no tiene cabida" y las previsiones apuntan a que antes del 2025 Europa habrá reducido su parque en este sector a un tercio de su capacidad actual. Por eso, según el mandatario socialista, la "apuesta que hace el Gobierno de España, en consonancia con su programa electoral, va precisamente en la misma línea de los países de la UE".