El presidente del grupo automovilístico alemán Daimler, Dieter Zetsche, aseguró ayer en Madrid que la compañía está «satisfecha» con el rendimiento de la planta de Mercedes-Benz en Vitoria. Al mismo tiempo, confirmó que la empresa acometerá en los próximos meses una actualización de los dos modelos que se fabrican en sus instalaciones alavesas, tanto la furgoneta Vito como el monovolumen Viano.
Zetsche realizó estas declaraciones en un acto con motivo de la jubilación de Carlos Espinosa de los Monteros, que ha sido presidente de la filial Mercedes-Benz España durante más de 21 años y que acaba de ser sustituido en el cargo directivo por José Luis López-Schümmer.
El máximo responsable de la multinacional alemana subrayó que los mercados automovilísticos siguen viviendo una situación «difícil», que es incluso peor en el segmento concreto de las furgonetas. De ahí que, admitió, la planta de Vitoria no está operando en la actualidad a plena capacidad, aunque reiteró que la empresa está «satisfecha con el rendimiento» de sus instalaciones.
Respecto a la posibilidad de adjudicar nuevos productos a la factoría alavesa, Zetsche señaló que tanto el Vito como el Viano son productos «bastante nuevos» que todavía se seguirán fabricando cierto tiempo, En este sentido, precisó que ambos modelos se elaboran de manera exclusiva en Vitoria, lo que representa una ventaja para la planta alavesa, al tiempo que ensalzaba la calidad de ambos productos.
El responsable alemán confirmó, con todo, que la firma llevará a cabo en los próximos meses un 'facelift' o puesta al día de ambos vehículos.
El director de la planta ubicada en la avenida de Los Huetos, Emilio Titos, ya adelantó hace un mes en una entrevista publicada por EL CORREO, que los actuales coches van a incorporar un nuevo motor, lo que permitirá reducir el consumo entre un 20% y un 30%, además de renovar el interior del monovolumen Viano. Los dos modelos ya remozados se lanzarán al mercado automovilístico a lo largo del próximo año.
Pedidos estancados
Mientras tanto, la cartera de pedidos de la fábrica sigue estacionaria, sin que se aprecien síntomas relevantes de repunte o recuperación. «No hay cambios durante las últimas semanas y los nuevos encargos entran a un ritmo de 200 ó 220 vehículos diarios, muy lejos de los 460 habituales antes de que estallara la crisis», señaló una portavoz autorizada de la factoría. «Vamos a ver qué pasa en julio, y, sobre todo, después de las vacaciones de verano», añadió la misma fuente.
La plantilla sigue en regulación de empleo desde principios de año, con un ERE abierto para setenta días que afecta a cerca de 3.000 operarios. Este mes de julio, por ejemplo, se trabajarán en la fábrica once días, aunque es una cifra ligeramente superior a los ocho habituales durante los últimos meses, desde diciembre del pasado 2008.
La última semana de julio será ya de vacaciones, al igual que las dos primeras de agosto. Inicialmente está prevista la reincorporación a sus puestos de los operarios para el 19 de agosto, pero la fecha está pendiente de confirmación a la vista de cómo evoluciona el mercado.
La plantilla consumirá así en julio siete días más con cargo al ERE para setenta jornadas que está en vigor y que, a este ritmo, puede prolongarse hasta el mes de noviembre. Ello obligará a la dirección de la factoría y al comité sindical a sentarse de nuevo a la mesa a la vuelta de las vacaciones de verano para, a la vista de cómo evoluciona la actividad en el sector, negociar alguna nueva regulación de empleo para afrontar 2010.