Un año y medio después de que comenzaran las obras de remodelación de la pista de atletismo de Llodio, los usuarios de la instalación esperan poder volver a usarla a finales del mes de julio. El responsable del club de atletismo Laudio, Javier Aparicio, mostró su confianza en cumplir este objetivo y explicó que «sólo falta colocar el material sintético, que es como una especie de moqueta, y pintar». El fin de las obras dependerá de la climatología, aunque como se trata de pequeños detalles, el club espera que «podamos comenzar la temporada en las nuevas instalaciones».
Un centenar de personas utilizaban a diario la instalación antes de las obras. Sesenta de ellas están inscritas en el club de atletismo Laudio. El resto son atletas que practican deporte a título individual. Entre ellos se encuentran desde niños a personas mayores.
La ejecución de las obras ha provocado trastornos a los atletas. «Los pequeños han tenido que utilizar las piscinas para entrenar y los mayores han tenido que ir dos o tres veces por semana a la pista de Basauri, así que han tenido que desplazarse más de lo normal». Otros deportistas han utilizado recorridos alternativos conocidos, como el monte Larraño o la 'ruta del colesterol'.
En plazo
Aparicio se mostró muy satisfecho por la marcha de las obras. «Tiene muy buena pinta y estamos muy satisfechos con la empresa que las está haciendo», explicó.
La reforma de la pista de atletismo supondrá la sustitución de la antigua, de ceniza, por otra de material sintético, más adecuada para los entrenamientos. También se están acondicionando las zonas de salto de longitud, lanzamiento de peso, salto de altura y carreras de obstáculos en el espacio que queda entre las porterías del campo de fútbol y el propio perímetro de la pista de atletismo.
La reforma se ha abordado atendiendo a una petición del club de atletismo, que ha usado las instalaciones durante dos décadas. La inversión ha supuesto un desembolso de 1,2 millones de euros.
Las obras comenzaron en diciembre de 2007 y en julio del año siguiente el Ayuntamiento decidió rescindir el contrato a la adjudicataria, Fonorte, al considerar que el ritmo de las obras no era el adecuado.
La licitación se repitió de inmediato y el segundo contrato se encargó a la empresa Mondo, que retomó los trabajos en septiembre el año pasado.