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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

POLÍTICA

El ex consejero de EB se incorpora a un centro del modelo A del barriobilbaíno de Txurdinaga para impartir clases de Filosofía, Ética y Ciudadanía

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Madrazo vuelve al instituto
Javier Madrazo revisa unos apuntes en una de las aulas del instituto de Txurdinaga. /IGNACIO PÉREZ.
«¡Aupa Madrazo!». «Mira, el consejero». Los alumnos del instituto bilbaíno de Artabe-Txurdinaga se dan la vuelta, sonríen y cuchichean entre ellos al paso del nuevo profesor de Filosofía, y los más atrevidos hasta le saludan divertidos. La escena se repite en los pasillos y los patios. A pesar de que el ex titular de Vivienda y Asuntos Sociales ha entrado de puntillas en el centro, con mucha discreción, no ha podido evitar la expectación. Normal. No pasa todos los días que un político salte directamente de su escaño en el Parlamento a las aulas.
«Tenía claro que en cuanto dejase la consejería iba a volver a dar clases. Sabía que sólo era un paréntesis en mi vida y que mi destino natural es el instituto. Estaba mentalizado para este cambio tan drástico. A muchos políticos les resulta duro porque piensan que su cargo es para siempre. Yo lo asumo con naturalidad», comenta Madrazo mientras recorre las instalaciones de este centro con medio millar de alumnos. Al día siguiente de su relevo en el Gobierno vasco, solicitó a Educación reincorporarse a la enseñanza.
Cuando abandonó su despacho en Lakua a principios de mayo no tenía ni idea de cuál iba a ser su destino. Antes de entrar en política, ocupaba una plaza en el instituto Ignacio Ellacuría de Bilbao, pero suprimieron su puesto de castellano en 2003, poco antes de que se incorporara al Ejecutivo. El ahora presidente de EB es funcionario, aprobó las oposiciones en 1989, pero no ha acreditado aún el perfil lingüístico -durante su etapa de consejero ha logrado un buen nivel de euskera-; una situación que reduce las posibilidades de los docentes vascos para encontrar un hueco en el sistema educativo.
El Departamento de Educación le ha asignado una plaza en un instituto de modelo A, enseñanza en castellano, con oferta de Secundaria, Bachillerato y ciclos formativos (FP). El responsable de EB impartirá Filosofía, Sicología, Ética, Educación para la Ciudadanía y la alternativa a la Religión a estudiantes entre los 14 y 18 años, desde tercer curso de Secundaria a segundo de Bachillerato.
Llegó al centro del barrio de Txurdinaga el 11 de mayo. «Los chavales me recibieron con sorpresa, con curiosidad. Los profesores me han contado que estaban expectantes», recuerda. Madrazo tenía la posibilidad de liberarse para sacar el perfil de euskera y retrasar su vuelta al instituto, pero prefiere «aterrizar en las aulas desde el principio». «Quería empezar directamente con los alumnos. Mi intención es afrontar esta nueva etapa sin paños calientes. Ganar terreno cuanto antes». Planea estudiar euskera fuera de su horario laboral y liberarse dentro de uno o dos años para tratar de aprobar los perfiles.
Como apenas quedan unas semanas para las vacaciones, la dirección del centro, de acuerdo con Madrazo, ha decidido que la profesora que está en su puesto acabe el curso. El impartirá las clases desde septiembre.
El ex consejero de Vivienda acude por las mañanas al instituto y se dedica a preparar sus temarios en el departamento de Humanidades, que comparte con otros profesores de 'letras'. «Tengo que ponerme al día», reconoce. De hecho, se ocupará de asignaturas nuevas como Educación para la Ciudadanía. Participa ya en las reuniones de docentes y asegura que sus compañeros le han acogido bien. «No he percibido hostilidad», comenta.
Seguirá en política
No va a relegar su faceta política. «Se han dicho tantas cosas falsas de cuál iba a ser mi destino. Sí me han hecho ofertas, y económicamente más interesantes -el sueldo de profesor es de 2.200 euros o por ahí, dice-, pero yo siempre lo he tenido muy claro. Me gusta la enseñanza. Y, además, esta profesión permite un horario flexible y me da la oportunidad de continuar en la política, con mi labor en el partido». Explica que por las tardes patea pueblos para impulsar las asambleas locales, con el fin de preparar las elecciones municipales.
En su nuevo trabajo, Madrazo va a poder entrar en contacto con los puntos calientes de la enseñanza en Euskadi, la agonía del modelo A, la inmigración, el abandono escolar temprano. Su instituto -en algunos cursos con elevadas tasas de inmigración y de alumnos de etnia gitana- está especialmente implicado en la lucha contra el fracaso escolar. El ex consejero afronta el reto con ganas. «Me gusta la relación directa con los alumnos y las asignaturas que doy, que tienen que ver con la educación en valores. Es un trabajo muy gratificante. En la medida que sepas relacionarte con ellos, hay posibilidades de sacar lo mejor de estos chavales», comenta.
No va a poder evitar, al menos durante un tiempo, que se le relacione con las políticas de vivienda allá donde vaya. El profesor de uno de los ciclos de FP ya le ha propuesto dar una charla a los estudiantes sobre la fiscalidad en la vivienda y el canon por los pisos vacíos. A él le encanta la invitación.
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