Carmen Gómez es la cabeza visible de un equipo que gestiona el más importante archivo mundial en torno a la cultura vasca. Decenas de millares de documentos, libros, revistas, folletos, mapas, periódicos, cómics e incluso pegatinas y programas de fiestas constituyen un gran tesoro para la investigación, cuya nueva sede en Betoño se inaugurará esta tarde -aunque abrirá sus puertas al público el lunes- y cuyos responsables quieren acercar a los ciudadanos a través de visitas guiadas y actividades.
-Aparte de la lógica ilusión de estrenar edificio. ¿Qué suponen estas nuevas instalaciones?
-Siempre está esa ilusión, que es algo que te pone las pilas. Cambias absolutamente de paisaje, de todo, y trasladar una institución lleva también a reconsiderar muchos aspectos. Algunos son puramente internos, de trabajos técnicos, y en nuestro caso, fundamentalmente, tenemos una asignatura pendiente, al igual que otros archivos y bibliotecas.
-¿En qué sentido?
-Hemos trabajado demasiado internamente y ahora nos hemos propuesto seguir la frase 'Sancho el Sabio abierto al mundo': queremos continuar siendo el referente para quien quiera trabajar sobre cultura vasca, pero también acercarnos a la sociedad, a los ciudadanos de a pie. No queremos que se nos vea como algo 'elitista'. Esto no está cerrado para nadie. Además de los grandes investigadores, queremos atraer a la gente joven, que es la cantera del mañana.
-¿Qué destaca de este edificio, que es como dos en uno?
-Refleja la idea de Roberto Ercilla y de Miguel Ángel Ángel Campo: conservar el claustro del edificio neogótico, recubrirlo con una urna de cristal y abrir una brecha de luz. Durante el día, se ve la modernidad y reflejaría una institución con tecnologías muy avanzadas, con plataformas en Internet y 2,5 millones de consultas online de todo el mundo el año pasado. Por la noche, se reflejan la perdurabilidad, la constancia y la seriedad. Esto lo hago mío, pero el 'copyright' es de los arquitectos.
-Antes ha hablado de atraer a la juventud. ¿La proximidad con respecto a Krea lo facilitará?
-Creo que somos una simbiosis perfecta. Krea es creativo, es rápido, es el mundo joven. Nosotros somos el contrapunto, y los polos se atraen. Tenemos la ilusión de que las cosas sean así y se creen sinergias.
-Aparte de reagrupar en unas instalaciones parte de los fondos de la fundación. ¿Cómo va a beneficiar Betoño a los investigadores?
-Zulueta, que era una preciosidad, tenía un hándicap y es que no estaba hecho para este fin. Aunque el usuario no lo notaba, había un trabajo añadido para nosotros. Aquí, todo gira alrededor de un cuadrado: llegan los fondos, se procesan, se trabajan, se colocan en los depósitos y salen a la investigación. El circuito interno es muy rápido porque está todo en un mismo espacio.
Libros desde casa
-La vía de trabajo más novedosa es esa mirada al público en general. ¿Piensa que conoce la fundación?
-Creo que cada vez más. Ya en el otro edificio iniciamos este camino con visitas guiadas muy diversas. La gente se sentía muy sorprendida. A la gente de los colegios le sorprendía que pudieran ver libros desde su casa, gracias a las nuevas tecnologías. Ahora, ya tenemos varios meses comprometidos de visitas de ciudadanos, tras la inauguración.
-También tienen previstas actividades. ¿Por dónde van a ir?
-Este año vamos a hacer un esfuerzo especial en acercar Sancho el Sabio a la sociedad. Tras las visitas, ya nos van a conocer y cuando planteemos alguna actividad, esperamos que les interese. Tenemos prevista una exposición de cómic, por ejemplo. Es un valor en alza y quien trabaja en ello son verdaderos artistas. Nuestro fondo de historietas abarca cerca de 500 títulos completos. Habrá conferencias o presentaciones de libros. En el verano, será esto y para más adelante desarrollaremos convenios con diversas instituciones para hacer labores en común, porque creo que las sinergias en el mundo cultural son importantes.
-¿Y qué es lo más destacado de Sancho el Sabio?
-Lo más importante que tiene Sancho el Sabio es su magnífico fondo. Es prácticamente irrepetible: ni con mucho dinero ni con mucho tiempo. En cientos de años no se podría volver a reunir lo que tenemos.
-¿Más que los tesoros documentales?
-Hay joyas bibliográficas, pero no hay que despreciar al resto. De hecho, cuando va a haber unas elecciones hay partidos políticos que vienen a consultar sus programas de convocatorias anteriores.