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Política

11.05.09 -

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El lehendakari hizo ayer dos apartes entre tanta aclamación. Uno en el callejón de Vista Alegre con los presidentes de Castilla-La Mancha, Asturias, Aragón, Baleares, entre otros. Y uno más discreto con el presidente del Gobierno en una sala privada, en el que compartieron su felicidad por la investidura del primer jefe del Gobierno vasco socialista.
El consejero de Interior, Rodolfo Ares, llegó a la cita en Madrid junto a su homólogo Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos también mantuvieron un encuentro privado para ratificar las bases de su colaboración en la lucha contra el terrorismo. En un gesto que revela la plena sintonía entre los departamentos, Ares apenas ha tardado un día en verse con Rubalcaba y esbozar las líneas conjuntas de su actuación.
Por su parte, el presidente del PSOE, Manuel Chaves, fue el único de los oradores que citó al partido de Iñigo Urkullu para censurar la retirada de su apoyo a Zapatero y la colaboración con el partido de Rajoy en el Congreso: «El PP acusó al PNV poco menos de connivencia con el terrorismo. ¿Cómo es posible que se estén comiendo el pico ahora?».
No hubo alusión alguna a los populares de Antonio Basagoiti, quienes han permitido la investidura de López. José Luis Rodríguez Zapatero sí destacó que en el proyecto del PSE «caben las ideas de Mayor Oreja y de Urkullu». Como colofón, reconoció «el esfuerzo por ver el final de ETA» de Jesús Eguiguren, Rodolfo Ares y Alfredo Pérez Rubalcaba.
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