Aimar Olaizola saldó su debut en el Manomanista con mucha más pena que gloria. Sufrió lo indecible para ganarle (22-16) a Xabier Urberuaga, que, con una voluntad de hierro, ofreció un tratado de pundonor. El ganador se medirá en semifinales a Rubén Beloki. No hay viajes lunáticos y de placer en la pelota. Todos los partidos hay que ganarlos pelotazo a pelotazo y tanto a tanto. A todo ello hay que añadir una gran dosis de sufrimiento y recursos terminales. En este sentido hay que hacer una mención especial al zaguero de Aulestia, que pese a deambular en una galaxia menor al de Goizueta, vendió muy cara la derrota.
Así ha sido siempre Xabier. Un hombre que hace su labor en sigilo, sin las estridencias de otros, y con un auto de fe incomiable en sus posibilidades. Nunca se rinde, aunque las situaciones se tornen dificultosas, y da todo lo bueno de pelotari que almacena en sus genes. Ante un rival de mucho más renombre y caché, constató que es un manomanista en estado puro.
Hubo gestos una vez finalizada la eliminatoria que hablan por sí solos. Cuando cayó el último tanto, el navarro alzó los brazos al cielo como si acabara de ganar un título. Y es que tuvo que sudar, sufrir y trabajar, mucho más de lo que la gran mayoría de los entendidos habían anticipado. Otro hecho sustancial. El respetable despidió a Urberuaga con una salva de aplausos y puesto en pie.
El triunfo reconfortó al 'becadero' y satisfizo al derrotado, que abandona el Manomanista con la cabeza alta y con el deber cumplido. Se va después de eliminar a Julen Retegi y Aritz Begino, y dejar una profunda huella de su gran voluntarismo ante uno de los presuntos candidatos a estar en la final.
La cátedra ofreció de salida uno de los momios mayores de la temporada. Cantó el dinero, 1.000 a 70 euros, a favor del benjamín de los Olaizola. En los primeros minutos el vizcaíno le enseñó los dientes a su oponente: 0-2, 3-2, 3-3 y 3-4. A continuación metió la directa el favorito y puso una distancia entre él y su contrario considerable: 13-4.
El delantero de Asegarce se puso en el umbral del éxito, 21-7, sin pestañear. Sin embargo, cuando todo parecía visto para sentencia, surgió el rezagado y se acercó a cinco tantos, 21-16. Con una dejada al 'txoko' certificó el pase Aimar, que tendrá mucho que mejorar para su semifinal contra Beloki.
Un día más la nota discordante emergió del cestaño. Se sacaron a relucir unas pelotas viajeras y botonas. Una de ellas se asemejó a un balín. Alguien está empeñado en matar las esencias de una de las modalidades más bellas de la pelota.
Triunfo de González
El partido con el que se abrió el festival fue un partido deprimente, sin equilibrio y donde el espectáculo brilló por su ausencia. González y Aitor Zubieta apabullaron (22-9) a Asier Berasaluze y Eulate. Los vencedores no encontraron oposición alguna.